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martes, 24 de febrero de 2009

Sobre la dimisión del ministro Bermejo



Los medios de comunicación vienen hoy repletos de análisis sobre las consecuencias de la dimisión ayer del ministro Mariano Fernández Bermejo. Columnistas y tertulianos comentan lo acertado o no de la decisión. Unos coinciden en que la dimisión ha sido acertada porque deja al PSOE las manos libres ante la avalancha de críticas del PP. Otros, en cambio, consideran que la dimisión ha sido un error porque da la razón a todos aquellos que desde hace tiempo la solicitan (jueces, PP y su entorno mediático).

En cualquier caso, la decisión está tomada y el presidente Zapatero ha reaccionado con rapidez para zanjar esta crisis y poner al frente del ministerio a una persona con un perfil opuesto a su antecesor. Una persona de reconocido prestigio, dialogante y que sobre todo en Catalunya tiene un enorme prestigio (fue uno de los negociadores del Estatut). Francisco Caamaño, el nuevo ministro, no lo tendrá fácil, pero su experiencia y su talante son una garantía para afrontar definitivamente la reforma judicial que este país necesita.

Volviendo al tema de la dimisión del ministro Bermejo, y sin entrar a valorar su gestión, porque no es tarea fácil, lo que resulta evidente es que le ha faltado cintura política para gestionar problemas tan complicados como la huelga de jueces, pero sobre todo ha fallado en las formas. Y éste es un tema importante para una persona que ocupa un cargo público de tanta responsabilidad.

Estéticamente no queda bien ir de caza (esto es una opinión muy personal), pero si además lo haces con personas que no son las adecuadas y encima sin licencia, la verdad es que la imagen que se transmite no es la adecuada. Y puede llegar a ser una injusticia que por estas cosas tengamos que juzgar la gestión de un ministro, pero o nos mentalizamos de que esto es así, o iremos mal.

Dicho esto, también me llama la atención la diferencia que existe en este país a la hora de asumir responsabilidades. La izquierda en general, los simpatizantes, militantes y votantes socialistas exigimos la asunción de responsabilidades inmediatas. Es una de nuestras características. Y estoy orgulloso de que sea así.

En cambio, en el PP cierran filas entorno a los gravísimos casos de corrupción que les está afectando, nadie dimite, se dedican a criticar a sus adversarios políticos culpándoles de sus errores, cargando contra jueces y policías y organizando estrategias para desviar la atención. ¡Que diferencia!

Algunas personas me comentan que en el PP saben dominar estas situaciones, que consiguen desviar la atención de sus problemas, culpabilizar a los demás, en definitiva, darle la vuelta al asunto, y que nosotros, los socialistas somos más o menos unos pardillos.

Yo pienso que el ciudadano de a pie sabe diferenciar muy bien entre los dos estilos de hacer política y de asumir responsabilidades. Estoy convencido de que todo esto les pasará factura, y la historia está llena de ejemplos que así lo confirman. Al Sr. Rajoy le diría que analice las últimas encuestas, que saque conclusiones del porqué el PP tiene las expectativas que tiene y porqué su imagen está por los suelos.

3 comentarios:

ricard dijo...

Más allá de las consequencias políticas que se deriven de la dimisión de Bermejo, para mi es un placer observar como en estos tiempos que corren donde "sovint" las ideologias políticas han sido relegadas a un segundo plano, en busca del voto, las diferencias entre las izquierdas y las derechas aún existen. Y las podemos encontrar en algo tan profundo como la absunción de responsabilidades.
Un día como hoy donde nos hemos levantado oyendo como la distancia entre los políticos y la gente es cada vez más grande, poniendo como prueba el escaso 8% de share que tuvo la entrevista de ayer a Zapatero en una cadena generalista.
Bajo mi punto de vista, notícias como esta son las que hacen acercarse más a la gente al aspectro político.

Sobre Bermejo, poco que añadir, a mí me ofendió tanto sus palabras sobre los proletarios(referido a la huelga de jueces) como su "cacería"

Anónimo dijo...

Tu opinión no deja de ser irrelevante y parcial.

Nota bene: Garantías jurídicas=presunción de inocencia.

Juan Parralejo dijo...

Efectivamente, pero este discurso hay que tenerlo para todo el mundo, no sólo cuando nos interesa.
¿O hacemos recordatorio?