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miércoles, 5 de septiembre de 2007

La vuelta a la normalidad


Después del periodo vacacional, la vida vuelve a la rutina, a lo cotidiano (horarios, trabajo, reuniones, etc.). Para algunas personas, esta vuelta a la normalidad se les hace excesivamente cuesta arriba y son propensas a sufrir lo que se ha dado en llamar “síndrome post-vacacional”.

La verdad es que para los que conseguimos desconectar en vacaciones, la vuelta se presenta como algo extraño. A veces parece que muchas cosas suenan a chino. Pero creo que ese es el verdadero síntoma de haber disfrutado de las vacaciones. Y yo lo he hecho.

La Festa Major de Ripollet que se celebra el último domingo de agosto (cuatro días de viernes a lunes), este año ha coincidido algo temprana, y es por ello que el día 20 de agosto, tuve que despedirme de mis días de asueto, pero sin duda, compensa que la entrada a la normalidad sea a través de una fiesta, y sobre todo la de Ripollet que por tradición y participación es de primer nivel. Este año, especialmente ha sido fantástica.

Y en cuanto a mis quehaceres vacacionales, pues deliberadamente ha habido un poco de todo: viajes, tranquilidad, lectura, paseos en bici y alguna que otra buena comida acompañado de la familia.

Cuatro días visitando la ciudad de París, con lluvia incluida, dejan un recuerdo inolvidable (a pesar de las constantes colas en todos los sitios), cuatro días más visitando al a familia en Benicarló y de paso aprovechar para visitar Peñíscola (también mucha gente) y pasear por el campo. Por último, dos semanas de recogimiento en la Costa Brava, que me ha permitido desconectar definitivamente y entre otras cosas, montar en bicicleta y aprovechar para leer todo aquello que durante el año vas dejando para vacaciones.

Recomendable dos libros: “El niño del pijama de rayas”, se lee rápido y es una excelente fábula (me recordó en algunos aspectos a la película de “La vida es bella”) y el otro es una obra excelente de Almudena Grandes “El corazón helado”, un libro intenso, largo, pero de los que dejan poso.

En fin, como digo en el título, todo vuelve a la normalidad. Y aunque sea un tópico, este año con la cantidad de accidentes y desgracias que ha habido, hacerlo en buenas condiciones, es una suerte.

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