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jueves, 28 de junio de 2012

Quién debe pagar el rescate




El profesor Anton Costas suele hacer unos diagnósticos de la actualidad económica muy acertados. Este artículo publicado hoy en El Periódico no es una excepción.


Quién debe pagar el rescate

Si no se da una respuesta adecuada al titular de este artículo, nos podemos encontrar con que paguen justos por pecadores y que, además, la economía y el empleo en España queden en estado de prolongada postración. Tendríamos que dedicar los recursos públicos de los próximos años a pagar las deudas de los bancos en vez de a consumir e invertir para mejorar el potencial de nuestra economía para generar empleo, riqueza y bienestar. La Economía nos dice que esa solución sería errónea e injusta.
Según los principios del buen capitalismo, los beneficios de una actividad económica pertenecen a quien, libre y responsablemente, decide arriesgar su capital para llevar a cabo una actividad económica. El riesgo de perder ese capital es lo que legitima la privatización de los beneficios. Por esa razón nadie cuestiona los grandes beneficios de empresarios españoles como Amancio Ortega, el presidente de Inditex-Zara.
Pero, por la misma regla de tres, cuando el riesgo ha sido excesivo o ha existido una mala gestión las pérdidas deben ser cubiertas en primer lugar por los propios capitalistas. De lo contrario se estaría legitimando la socialización de pérdidas. Esto es lo que están intentando algunos con el rescate de bancos y autopistas.
Se ha dicho que el problema del socialismo es el propio socialismo, mientras que el del capitalismo son los capitalistas. Es una boutade, pero contiene algo de verdad. El socialismo en versión de la extinta Unión Soviética, o el caribeño-cubano, es un sistema perverso en sí mismo en la medida que crea mafias y castas y no reconoce la libertad de la gente para progresar. El capitalismo es, en principio, más igualitarista y ético, dado que se basa en la libertad de la gente para ganarse la vida. Eso sí, en competencia con otros y respetando ciertas reglas morales y principios de comportamiento, como dejaron bien establecido los padres fundadores de la economía de mercado (en aquella época el capitalismo aún no tenía nombre) como el gran economista Adam Smith.
Pero el capitalismo es como el colesterol, lo hay bueno y malo. Nuestro problema es que ha aumentando mucho el malo. Tenemos una epidemia de financieros y hombres de negocios a la búsqueda de amistades peligrosas con los políticos, para que les garanticen los beneficios y les cubran las pérdidas. Los perjudicados son los empresarios y los contribuyentes.
Volvamos ahora a la pregunta inicial de quién ha de pagar el rescate de bancos y autopistas. Los criterios parecen claros. Los primeros en responder de las pérdidas han de ser los gerentes y los accionistas de bancos y concesionarias, con sus retribuciones y con su capital (con la excepción de aquellos a los que, mediante abuso de confianza, se les engañó cambiando sus depósitos por participaciones preferentes).
A continuación han de contribuir a cubrir pérdidas los prestamistas que libremente, desde dentro y fuera de España, decidieron prestar dinero a los bancos para que lo invirtieran en inmobiliarias y concesionarias. La fórmula convencional es una quita, es decir, una disminución del valor de esa deuda. ¿De qué cuantía? La equivalente a lo que hubo de burbuja. Probablemente entre un 30% y un 40%. La propia idea de burbuja hace referencia al valor de una cosa que realmente no existió. El que prestó a los bancos para alimentar la burbuja tiene que cargar con esa pérdida, porque esa parte de la deuda se esfumó cuando explotó la burbuja. De la misma forma que los que compraron su vivienda en la etapa de la burbuja ya están cargando con esa pérdida en su patrimonio. El principio es claro: que cada palo aguante su vela.
Si después de que los accionistas y prestamistas hayan cargado con su parte de las pérdidas se considera que es conveniente para el país rescatar los bancos y las autopistas, entonces el resto de las pérdidas y las necesidades de nuevo capital han de venir de los recursos públicos.
Dado que en este momento las arcas públicas están exhaustas y los mercados de capitales privados no están dispuestos a seguir prestando, es necesario recurrir a la ayuda de los fondos europeos. Eso sí, negociando condiciones razonables, e imponiendo la condición a los bancos rescatados de que han de aumentar el crédito a la economía productiva en una cantidad equivalente a los recursos públicos que reciban.
La experiencia de países como Suecia en 1992 o España en los años 80, cuando desaparecieron una tercera parte de los bancos y hubo que crear un banco malo, nos dice que si se hacen las cosas bien el coste final para el país de este rescate es razonable y bueno para la economía y el empleo. Que sea así o no lo veremos en las próximas semanas cuando conozcamos el acuerdo del Gobierno de Mariano Rajoy con el Eurogrupo.
 
Anton Costas, Catedrático de Política Económica (UB)

miércoles, 20 de junio de 2012

Programa electoral con el que Hollande ha ganado las elecciones en Francia



1. Subida de impuestos para los millonarios: el tipo máximo del IRPF será del 75% para las rentas por encima del millón de euros al año.
2. Rebajar la edad de jubilación desde los 62 a los 60 años (para los trabajadores con 41,5 años cotizados).
3. Subir el salario mínimo por encima de la inflación. Ahora es de 1.200 euros al mes.
4. Derogar la subida del IVA que preparaba Sarkozy.
5. Que las rentas del capital paguen lo mismo que las rentas del trabajo.
6. Legalizar el derecho al matrimonio y la adopción de los homosexuales.
7. Que las empresas que se lleven sus fábricas fuera de Francia tengan que devolver las ayudas públicas recibidas.
8. Pedir a la UE una reforma de los estatutos del BCE para que el crecimiento y el empleo sean también un mandato prioritario en la política monetaria y que el banco central pueda prestar directamente a los estados. Poner en marcha los eurobonos. Apoyar la creación de una tasa a las transacciones financieras.
9. Crear un banco público de inversión para el desarrollo de las pequeñas empresas.
10. Reducir la producción de electricidad a través de energía nuclear del 75% al 50% para el año 2025, cerrando las centrales más anticuadas, y potenciar las energías renovables.
11. Cambiar la ley Hadopi contra las descargas en Internet. Buscar un modelo que concilie los derechos de los creadores y el acceso a Internet fácil y seguro.
12. Reformar la Constitución para incluir en ella los principios de laicidad y la separación entre Iglesia y Estado.
13. Rebajar un 30% el sueldo al presidente de la República y a sus ministros.
14. Que los responsables de la televisión y la radio públicas dependan de una autoridad independiente del Gobierno.
15. Subir el sueldo a los médicos de la sanidad pública.
16. Construir 2,5 millones de viviendas de protección oficial para estudiantes y rentas bajas durante los próximos cinco años.
17. Rebajar los sueldos de los directivos de las empresas públicas.
18. Limitar la acumulación de cargos públicos.
19. Derecho a voto en las municipales para los extranjeros que vivan en Francia desde hace más de cinco años.
20. Contratar a 60.000 nuevos profesores.
21. Regular la eutanasia.
22. Subida del 15% en el impuesto a la banca.
23. Prohibir las stock-options, excepto para empresas recién nacidas.
24 Prohibir a los bancos tener sucursales en paraísos fiscales.
25. Obligar a que la banca de inversión ?la especulativa? y la de ahorro ? de las libretas y créditos? estén separadas.
26. Multas para los partidos políticos que no respeten la paridad entre mujeres y hombres.
27. Los políticos condenados por corrupción quedarán inhabilitados por diez años.
28. Aumentar las ayudas para las familias con hijos en edad escolar.
29. Subir el impuesto de sucesión y el de patrimonio.
30. Retirada de las tropas en Afganistán.
El programa con el que Rajoy ganó en España:
1. Hacer lo que hay que hacer.
2. Hacerlo como Dios manda.

miércoles, 6 de junio de 2012

Elogi dels alcaldes


Aquest és el títol de l'article que Francesc-Marc Álvaro ha publicat avui al diari La Vanguardia. Crec que és una bona reflexió d'una persona que no és alcalde.

Us proposo un joc: imagineu, per una estona, que sou l'alcalde de la vostra ciutat o del vostre poble. Ho heu d'imaginar fent un esforç per anar al detall: serveis que cal mantenir en funcionament com sigui, ciutadans que demanen coses, nòmines que cal pagar al dia, proveïdors que presenten factures, emergències que sorgeixen, queixes que són competència d'altres administracions però que acaben arribant a la vostra taula o quan us troben al mig del carrer... Imagineu tot això i, a més, penseu en les dificultats financeres que, actualment, tenen la majoria dels ajuntaments d'aquest país. Fet això, demaneu-vos si ser alcalde és, en aquests moments, un càrrec envejable o una missió iimpossible. La resposta sincera és ben clara.

Aquests dies, es parla de la voluntat del Govern espanyol d'abordar una simplificació administrativa per la via de reagrupar municipis. És un plantejament que a Catalunya no agrada gaire, ateses les dimensions i característiques del nostre país. En tot cas, qualsevol sap que les realitats locals no poden modificar-se per decret i que hi ha una sèrie de dinàmiques socials i culturals que van més enllà i més ençà dels mapes oficials. El vincle polític principal que manté qualsevol ciutadà d'una democràcia és amb el seu ajuntament i això compromet de manera especial els governants que tenim més a la vora. Potser no hi pensem prou.

Aquest vincle s'intensifica quan augmenten els problemes, com passa arran de la crisi. Els ajuntaments són avui, més que mai, la darrera protecció pública de les persones enmig de la tempesta. Les entitats socials i les famílies són essencials, però el sistema democràtic guanya o perd credibilitat i legitimitat quan els regidors de la nostra població fan o deixen de fer el que és important i per a la qual cosa han estat escollits.

Sempre m'ha semblat injust i desfigurador que les crítiques als polítics posin tothom al mateix sac. Les enquestes i els comentaris de la gent ens indiquen de manera descarnada que l'ofici de gestionar l'interès general desperta animadversions furibundes i menyspreus siderals. El polític és vist com el problema i no pas com l'encarregat de trobar solucions. Al marge de les generalitzacions, el fet és que, quan s'observen dirigents principals d'Espanya i d'Europa, la sensació que ens arriba és de desconfiança i d'inquietud. O no saben el que passa o no ens ho diuen clarament o les dues coses alhora.

Dit això, els nostres alcaldes i regidors no poden fer com alguns consellers i ministres: no poden posar-se de perfil i dissimular. Ells es relacionen amb la realitat sense les barreres que la política grossa col·loca entre governants i governats. Aquesta proximitat és un sinònim de veritat, per això les decisions dels nostres representants municipals demostren avui la qualitat intrínseca de la nostra democràcia. Em sembla, per la cara que fan molts alcaldes catalans, que ells són plenament conscients que, en aquest present que ens ha tocat, gestionen alguna cosa més que els recursos escassos de què disposem. Gestionen -ho dic sense exagerar- la màquina de l'esperança cívica.

Ubicats en aquest context, em sembla higiènic per a la moral col·lectiva fer un elogi públic dels alcaldes i regidors que piloten els ajuntaments. Ja sé que hi són perquè han assumit un compromís lliure i voluntari que, se suposa, els produeix alguna mena de satisfacció. D'acord. Amb tot, reitero el meu elogi a totes les dones i homes que avui dediquen el seu temps a salvar els mobles del nostre sistema democràtic i de benestar des del poder local. No són perfectes ni estan exempts de vicis i manies però són imprescindibles per evitar la sensació de desgavell brutal i desemparament que ens aclapara.

Sabeu quina és avui la feina principal de la majoria d'alcaldes un cop han intentat quadrar els comptes? Acompanyar la gent, sobretot els que ho passen més malament. El verb acompanyar sembla més indicat per explicar la tasca de capellans, psicòlegs i d'altres professionals de l'ànima, però aquí també hi va bé. La política ha de saber acompanyar, sobretot quan el governant no té més remei que dir "no" a moltes demandes de la ciutadania. Els alcaldes i regidors pronuncien la paraula "no" moltes vegades, saben que hi ha pocs cèntims a la caixa i que no es pot prometre el que no es podrà pagar. Fer política en aquestes condicions és un exercici delicat que ens posa a tots a prova.

Enrere queden els temps alegres en què els alcaldes podien inaugurar teatres, piscines, biblioteques i casals veïnals. Enrere queden els dies d'honors i festes, quan el negoci immobiliari generava uns recursos que permetien omplir fàcilment les arques consistorials de tots els pobles i ciutats. Llavors, els alcaldes eren personatges totpoderosos que es permetien viure els seus mandats en termes de competició: faré més que el meu predecessor, seré més popular que els que van manar abans, projectaré amb més força el nom de la meva vila... Ahir, els alcaldes eren simpàtics Reis d'Orient que podien fer realitat moltes il·lusions i avui són tristos gestors de l'escassetat.

Hem aterrat, finalment. Qui vol avui presentar-se a les eleccions municipals? Jo no, per descomptat. Per això tinc un gran respecte per aquells que hem triat perquè ens treguin les castanyes del foc.

martes, 22 de mayo de 2012

Els comptes clars




Els comptes de l’Ajuntament de Ripollet estan ben clars. Tot i que el grup municipal del COP vulgui sembrar dubtes, posant Ripollet al mateix nivell que altres administracions que fan trampes amb els seus comptes, la realitat és que els números de l’Ajuntament de Ripollet estan ben clars, estan sanejats i superen qualsevol auditoria.

Per què les diferents administracions (Diputació, Generalitat, Tribunal de Comptes...) avaluïn la situació econòmica de l’Ajuntament es fan servir molts barems: deute general, deute per habitant, deute i termini de pagaments a proveïdors, tancaments pressupostaris, etc. Tots ells demostren que els comptes de l’Ajuntament, no tant sols compleixen amb les indicacions legals, sinó que resisteixen qualsevol comparació amb els municipis similars al nostre.

El COP diu que el deute de 850.000 euros als proveïdors el teníem amagat, que no el fèiem públic. Quina barbaritat! Com poden dir això? A què volen jugar amb aquests comentaris? Potser volen espantar els veïns? Si volen treballar, que comparin Ripollet amb qualsevol altre municipi i després que parlin. Saben perfectament que si la Generalitat pagués els 4 milions d’euros que li deu a l’Ajuntament no hi hauria cap tipus de deute amb els proveïdors.

A més, el COP acusa el nostre govern municipal d’obeir les imposicions que ens arriben de l’Estat. Segons va manifestar el seu representant al darrer Ple extraordinari, quan es va aprovar el pla d’ajust, ells estan per la insubmissió i la desobediència. El govern que presideixo complirà totes les lleis, fins i tot les que no ens agradin.

Tot això ho hauria de saber el COP, que és un partit polític que té accés als comptes municipals. Potser el problema que tenen és que no fan la seva feina, que no hi dediquen el temps suficient. Sense anar més lluny, al Ple extraordinari del passat dia 14, només va assistir un dels quatre regidors del COP. Això també forma part de la responsabilitat que s’adquireix al prendre possessió com a regidor. O és que no venen perquè no es cobra?

En una cosa estem d’acord amb el COP i en més d’una ocasió ho hem fet saber. Cal un nou model de finançament municipal, més autonomia local, no tractar tots els municipis per igual...

Si el COP volgués, podríem fer un bon debat amb aquest tema en el Ple. Molt em temo, però, que no serà així, entre altres coses perquè després d’un any d’aquest nou  mandat el seu cap de llista i portaveu ni està ni se l’espera.

martes, 15 de mayo de 2012

BANKIA. Preguntas y respuestas



Se puede decir más fuerte, pero no más claro. Este artículo de J.P. Enrique publicado en el periódico digital de la Comunidad Valenciana El Periodic.com, refleja a la perfección la evolución de un despropósito financiero: la creación de Bankia.

¿De dónde procede Bankia? Caja Castellón era una caja que obtenía sus beneficios de una política muy austera en el control del gasto, prudencia en la concesión de préstamos, unos trabajadores muy motivados y la vinculación de su clientela.
Un día comenzaron aparecer informes diciendo que aquella Caja de Ahorros no tenía viabilidad porque “necesitaba tener mayor volumen para afrontar el futuro”. Antonio Tirado fue el hombre clave para manejar los hilos y abocarla en los brazos de Caja de Ahorros de Valencia.
La Caja valenciana tenía en esos momentos muchos problemas derivados de su agresiva política inmobiliaria; tantos que su presidente diría años después de su cese: “Cogimos una Caja quebrada y (tras la fusión con Caja Castellón y Caja Segorbe) la hemos elevado al tercer puesto en el ranking de Cajas.”
A la unión de las Cajas de Valencia y Castellón se la llamó Bancaja que salió impulsada tras las plusvalías que generaron las Cajas “inviables, obsoletas y anticuadas” de Castellón y Segorbe.
Cuando, tras el estallido de la última crisis, aparecieron de nuevo los problemas, vino el intento fallido de fusionarla primero con La Caixa y finalmente con Caja Madrid de donde nació Bankia. Se juntaron dos cojos en una fusión aprobada por Rajoy que Zapatero debió haber vetado.

¿Cómo actuaron los dirigentes de Bancaja? Compraron el Banco de Valencia y realizaron en la Caja y en su banco políticas agresivas impropias de una Caja de Ahorros y “genialidades” como las de introducir productos como Fonsegur, Renta Vitalicia, Pagarés, Fondos de inversión, Obligaciones Subordinadas, Participaciones preferentes, Bonos, Japoneuro, etc. etc. Productos todos ellos muy válidos para determinados sectores de clientes, pero que fueron vendidos con calzador a cualquiera que se ponía a tiro. La misión de los profesionales era colocarlos como fuera a través de objetivos que les marcaban desde la dirección. Cumpliendo con lo ordenado, el director de oficina recibía una gratificación, el jefe de zona lograba otra muy superior, el director regional obtenía otra mucho mayor y por supuesto la cúpula se llevaba sobres muy grandes mientras sacaba pecho exhibiendo los resultados.
La Caja había pasado de ser una Caja a ser un instrumento, para que los “profesionales” ganaran dinero siempre que no se preocuparan de pensar y sí de vender lo que les dijeran. Uno de los últimos objetivos ha sido la colocación de 6.000 millones en Preferentes y otro posterior su reconversión en acciones de Bankia. Ahí han atrapado a miles de pensionistas y ahorradores no demasiado bien informados de Preferentes ni de Bolsa.
Mediante absurdos objetivos se obligaba a los empleados a vender planes de pensiones sólo para aumentar su número, regalando la entidad una aportación inicial que cargaba en su cuenta de resultados como un gasto más; a abrir cuentas regalando jamones sólo para incorporar DNIs nuevos al sistema; conceder hipotecas sin importar el riesgo, etc. etc. Si el plan de pensiones quedaba sin aportaciones no importaba, si las cuentas abiertas a nombre de peñas con 12 titulares no servían de nada, tampoco y menos que se concedieran hipotecas pensando que podrían ser morosas. “Si éso ocurre –decían desde las jefaturas- ya se ocupará el Departamento de Morosidad de solucionarlo”. En eso está ocupado ahora mismo, desde hace 4 años, el Departamento de Morosidad, y tiene trabajo, ya que de los 184.000 millones de activos tóxicos de toda la banca 31.800 son de Bankia (Bancaja ha aportado nada menos que el 65% de morosidad al grupo).

¿Qué hicieron los políticos valencianos? Viendo que las Cajas tenían más de la mitad del ahorro nacional y que allí había muchos beneficios, se ocuparon de entrar a saco. Se repartieron generosos préstamos, ayudaron a sus amigos a obtenerlos, orientaron las inversiones de la entidad hacia sueños irrentables y estrambóticos como Terra Mítica, Ciudad de la luz, Aeropuerto, Valencia CF, etc.etc. etc. Fueron chupando de la vaca con todo descaro hasta que la vaca no pudo más. (Y ahora con la vaca en la UVI dicen que son inocentes y algunos les creen).
Aquí estaba Olivas desde el 2002 y todo el poder político como dueños absolutos de Bancaja y de la CAM, dedicados a abrir oficinas en Miami, vender productos domiciliados en paraísos fiscales y poner objetivos hipotecarios cada vez más altos a sus profesionales, para que ellos se vieran forzados a ofertar peligrosos préstamos: desde el inmigrante (hasta con una nómina falsificada) “Tu me traes una nómina y yo no te voy a dar 10 sino 12 para que tengas para el piso, los muebles y para cambies de coche”; al promotor para que incrementase su cartera de suelo: “No te preocupes yo te financio todo el coste del solar y también los gastos. En seis meses ganarás un pastón. Yo estoy aquí para apoyarte”.
El IVF, organismo valenciano dedicado a controlar a nuestro sistema financiero, miraba a otro lado.

¿Hay responsables? Naturalmente que los hay. El primer responsable es el partido político que tenía el control los órganos de decisión de las Cajas de Madrid (desde 1996, fecha en la que Blesa sustituyó a Terceiro multiplicándose por 16 el sueldo) y de Valencia . No vale echar balones fuera, para consumo electoral, culpando sólo en quien ellos no han nombrado: MAFO, el cual tiene la responsabilidad que tiene (similar a la que tenían quienes controlaban al Bank Irland, DEIXIA o el Bank of América, entre otros y que también fracasaron). De ahí a que quienes gestionaban las Cajas de Madrid y de Valencia, manipulaban sus balances y las han llevado a la ruina se laven las manos, va un trecho.
Rato, el mejor ministro de economía del PP y artífice del “milagro” económico de Aznar, empezó cargando 4.000 millones para saneamiento contra capital debilitando así a la entidad y se lanzó a una prematura aventura bursátil escondiendo la quiebra del Banco de Valencia. A Rato lo impuso Rajoy y a Rato lo apartó Rajoy.
En sus maniqueos se atrevieron a dar todo el poder en Bancaja aun mediocre del partido: José Luis Olivas y en Madrid vimos una guerra interna entre facciones. Gallardón y Esperanza hicieron su batallita para intentar colocar a los suyos en Caja Madrid (Dña Esperanza a su segundo de abordo, Ignacio González). La Presidenta cambió los estatutos y soltó aquella famosa frase: “Le hemos dado un puesto más a IU y se lo hemos quitado al hijo de puta”). Bancaja ya estaba muy bien controlada. La CAM también, a través de dos empresarios afines: Sola con Zaplana y Crespo con Camps. Otra disputa interna la vivía Rato con el que fue su segundo: De Guindos, que se atrevió a rebajarle a su antiguo jefe 1,78 millones anuales de su sueldo y le prohibió que adquiriera Unim para escapar de exigencias legales.
Desde el Banco de España, M.A. Fernández Ordoñez, que tantos consejos daba sobre lo que el Estado debía de hacer en materias que no eran de su competencia, como la reducción de salarios, miraba para otro lado eludiendo sus responsabilidades.
En el Consejo de la Administración aparte del PP, otros partidos en minoría también callaban porque su sillón les era rentable y además disponían en las Cajas de las pólizas de crédito que necesitaban para sus maquinarias electorales. Pólizas que muchas veces acababan metidas como pérdidas en los balances.

¿Puede cambiar algo en el futuro? Muy difícilmente ya que todo lo tienen muy controlado. Los banqueros ocupaban y siguen ocupando los puestos clave. Aquí en el Ministerio de Economía. Allá en el BCE. Más cerca, Salvador LLuch, quien fue máximo responsable de Bancaja en Castellón, Subdirector general y agresivo dirigente impulsor de tantísimas barbaridades, haciendo uso de los apoyos políticos que logró a costa de buenos favores, el mismo poder político le ha colocado, tras ser despedido de Bankia, como Director de la SGR para que desde allí continúe estrechando los lazos entre ambos poderes: el político y el económico. Otro banquero de postín, un tal Goirigolzarri que viene de que le echen del BBVA con un abultado sobre, es el nuevo encargado de poner orden en la intervenida Bankia.
El mediocre José Luis Olivar sigue ahí, sin que su partido diga nada y desde ahí continua aumentando su cuenta corriente particular, tal como acordó con Rato, quien también ha sido expulsado con una indemnización millonaria tras su nada exitosa gestión.

¿Ha actuado bien el Gobierno tras la crisis? Como suele hacer en sus decisiones importantes, Rajoy ha guardando silencio dejando pasar el tiempo.
¿Cómo tenía que haber actuado? Todo el mundo sabe que a estas situaciones se llega después de un largo tiempo de cocido interno. Lo normal es esperar a un fin de semana, suspender la cotización, intervenir la entidad, transmitir tranquilidad y explicar exactamente cual es la decisión adoptada. Nada de eso hemos visto. ¿Cómo es posible estar durante una semana con incertidumbre? Como bien ha dicho Rosa Diez “que monten en la Moncloa una habitación para el pánico y cuando les entre que se encierren allí”. ¡De vergüenza! Tanto presumir y resulta que no saben decir la verdad, ni cumplir lo prometido, ni tomar decisiones. Lo que sí saben hacer muy bien es echar las culpas a otros. ¿Cuándo tiempo van a seguir con la misma cantinela? ¿Cuánto tiempo vamos a seguir escuchando que “hay que apoyar a los bancos para que fluya el crédito”? ¿Cuánto tiempo más?
Desde que se inició la “reforma” del sistema bancario tras la crisis el Estado ha aportado 115.000 millones de euros (solo aquí en España). La mitad en avales. 19.000 para la compra de activos. 14.000 de ayudas al FROP y 400 a las pérdidas de Caja Sur. Y sigue.
En febrero Rajoy aprobó una reforma del sistema financiero. Vamos a por la segunda. Tras la primera, hace 3 meses, se nos dijo que era la definitiva para que “resolver las dudas sobre los activos de la banca y restablecer la confianza” ¿Ya no nos acordamos?

domingo, 6 de mayo de 2012

Tendencias suicidas


Decía Felipe González esta semana en el debate sobre Gobernanza Global celebrado en México que "la austeridad hasta la muerte va efectivamente a conducir a la muerte" y que "quien no crece no paga". Cada vez son más los gobiernos europeos que advierten de que esta política impuesta por Alemania, con el visto bueno de Francia, es la pescadilla que se muerde la cola. La austeridad dogmática aplicada a las políticas económicas está llevando a Europa a otra profunda recesión, más dura que la de 2010, afectando a más países, y poniendo en riesgo ni más ni menos que el proyecto europeo.
Tal y como vengo haciendo últimamente, incorporo un artículo publicado el  pasado 3 de mayo en El Periódico por el catedrático de política económica de la UB Antón Costas, que resume a la perfección lo que está ocurriendo. El título es suficientemente elocuente:

TENDENCIA SUICIDAS.
¿Qué puede explicar que unos dirigentes políticos se empeñen tercamente en empujar a sus países al precipicio de la recesión económica, el paro masivo, el conflicto social y la quiebra de la democracia? Es una cuestión que no consigo quitarme de la cabeza. En cualquier caso, ciñéndonos a los hechos, eso es lo que está ocurriendo con la política europea.
Si pintan un mapa de Europa y van poniendo sobre cada país el dato del PIB del último trimestre verán que la mayor parte han vuelto a recaer en la recesión (Reino Unido, Irlanda, Suecia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Estonia, República Checa, Austria, Eslovenia, Rumanía, Italia, Malta, Grecia, España y Portugal), y los que no lo han hecho están en puertas (Alemania y Francia).
La recaída en la recesión está haciendo que el paro aumente en toda Europa, de forma dramática en España. Los más afectados son los jóvenes. Por otro lado, la caída de ingresos de las clases medias y trabajadoras es alarmante, y hace que la pobreza aumente, especialmente entre niños y mujeres.
Las consecuencias políticas de ese marasmo económico y social van en aumento. Las encuestas muestran creciente desafección con el proyecto europeo. Especialmente entre los jóvenes y la clase media y trabajadora. No es difícil entender que los partidos populistas y antieuropeístas estén aumentando su apoyo social y electoral. Lo acabamos de ver en Francia, con Marine Le Pen. Y, con toda probabilidad, lo veremos en las próximas elecciones griegas. A la vez, Alemania está siendo más tolerante con expresiones políticas de mal recuerdo.
La situación europea actual tiene, a mi juicio, similitudes con la de los años 30 del siglo pasado. Frente a la Gran Depresión provocada por el crack de la Bolsa de Nueva York en el 1929, Europa mantuvo el sistema patrón oro -una especie de euro de la época- y aplicó políticas que agudizaron la enfermedad. En particular, el canciller alemán Heinrich Brüning impuso una política de austeridad a machamartillo que intensificó los efectos económicos, sociales y bancarios de la recesión. Finalmente, tuvo que dimitir, arrastrando en su caída a la República de Weimar. Las nuevas elecciones fueron ganadas limpiamente por el partido populista de Adolf Hitler, que aplicó de inmediato una política de incremento del gasto militar. El resto ya lo conocen.
Brüning se exilió a Estados Unidos, donde escribió un libro reconociendo su equivocación. Es el llamado error Brüning. Estados Unidos, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt, evitó ese error aplicando una política de gasto que fue llamada New Deal, nuevo contrato social. Y la democracia norteamericana se salvó del marasmo europeo.
Como si desconociesen esa historia, los políticos europeos están empeñados tercamente en repetir errores similares. El euro, en su actual diseño, se parece mucho en sus efectos al sistema patrón oro. Desde Alemania se vuelve a imponer una austeridad que lleva a la recesión y al paro. Y nuestros gobiernos, bajo los efectos de lo que en alguna ocasión he llamado síndrome de Berlín, se aplican a instrumentar esa austeridad.
Vuelvo, por tanto, a la pregunta inicial: ¿cómo explicar estas tendencias suicidas de la política europea? Creo que es el resultado de dos cosas: por un lado, de malas ideas económicas acerca de las causas y remedios de la crisis; y, por otro, de una ideología política de signo conservador, compartida hasta ahora tanto por los partidos llamados de derechas como por los socialdemócratas.
La visión germánica sostiene que la causa de la crisis de la deuda pública fue el despilfarro de los países del Mediterráneo y del Atlántico norte (los llamados despectivamente, PIGS, acrónimo de cerdos en inglés). Les aseguro que hoy no hay ningún economista sensato que sostenga esa visión. Al contrario, existe un creciente consenso en que la causa de la crisis fue el hiperendeudamiento privado (familias, empresas y bancos) facilitado por el mal diseño del euro, una equivocada política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) y un espectacular fallo del sistema financiero.
Sin embargo, nuestros gobiernos han comprado esas malas ideas. Posiblemente porque van bien a su ideología política, en la medida en que les permite defender que la solución es el recorte y la privatización de algunas de las prestaciones del Estado del bienestar. Desde estas páginas hemos insistido en que ese era un mal diagnóstico y en que la austeridad compulsiva por sí sola, sin crecimiento, crea más problemas de los que resuelve.
Algo parece estar cambiando. Estos días comenzamos a ver proclamas de políticos europeos reclamando políticas de crecimiento. Pero mientras no cambien esas malas ideas, la tendencias suicidas persistirán. ¿Qué nos puede salvar? El miedo. Si Alemania y Francia entran en recesión, quizá sus gobiernos sean más sensibles a cambiar esas malas ideas.
Por Antón Costas, Catedrático de Política Económica (UB).

martes, 24 de abril de 2012

Refundar Europa desde la solidaridad


                                      Foto:François Hollande y Sigmar Gabriel

El pasado domingo, los resultados de la primera vuelta de las elecciones en Francia aportaron un aire de esperanza a muchos europeos que pensamos que hay otra manera de hacer política en Europa para salir de la crisis. La victoria de François Hollande puede ser un primer paso para que en Europa se reinstale una política pensada para y por los ciudadanos, donde los famosos mercados queden subordinados a las decisiones políticas en favor de los intereses de los ciudadanos.
En esta línea, el pasado 17 de abril, El País publicó un artículo del Presidente del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) Sigmar Gabriel, que va en esa línea y traza un horizonte radicalmente diferente al impuesto por Merkel y Sarkozy estos últimos años.
Creo que vale la pena leerlo.

 

Refundar Europa desde la solidaridad

El neoliberalismo ha tocado a su fin. Necesitamos una economía social

Europa está ante una encrucijada histórica en la que se decidirá el futuro común. ¿Lograremos dar una respuesta conjunta a la crisis financiera y monetaria, oponiendo reglas a los desencadenados mercados financieros? ¿Conseguiremos, desde la crisis, desplegar una nueva dinámica para una mayor integración europea? ¿O permitiremos, por el contrario, que Europa se deje desmembrar por los mercados financieros, con el peligro de que revivan antiguos nacionalismos y de que Europa se sitúe a sí misma en un limbo político y económico?
Estamos ante un cambio de época. La era del radicalismo del mercado y del neoliberalismo está tocando a su fin. Sus paladines están antes las ruinas de sus propias teorías. Durante casi 30 años han predicado que solo la libertad de los mercados posibilitaría el progreso de la sociedad. Esa fue la doctrina dominante en la política y en la llamada ciencia económica. Todo esto se ha derrumbado con estrépito con la crisis financiera de 2009. Los mercados liberalizados y desregulados no han trabajado de forma eficiente, sino todo lo contrario. Quienes difundieron estas fatales creencias en el mercado no eran siquiera economistas, sino teólogos. Han anunciado dogmas de fe y defendido intereses bien concretos, que estaban más allá del bien común.
Como respuesta a estos nuevos desafíos ya no sirven las recetas de entonces. Como socialdemócratas y socialistas europeos sabemos que vivimos un tiempo que exige respuestas nuevas y distintas.
No cabe esperar esas respuestas de los conservadores y liberales de Europa. Ni siquiera ahora quieren darse por aludidos de que han fracasado sus ideas de mercados libres y autosuficientes. Cuando Angela Merkel habla de que lo que hoy se trata es de las “democracias conformes a mercado”, se desenmascara a sí misma y muestra que ella, y sus colegas conservadores, siguen sin entender lo decisivo de este cambio de época. Como socialdemócratas y socialistas europeos afirmamos: necesitamos mercados conformes a la democracia, mercados que se adecuen a una política democrática. Sabemos que Europa es el lugar en el que tenemos que librar de forma conjunta esta lucha política. En esto estriba hoy la gran unidad de los socialdemócratas y socialistas europeos: Europa puede y debe ser el lugar en el que, juntos, domeñemos por segunda vez al capitalismo… en particular, al capitalismo financiero. Lo que necesitamos es una europeización de la economía social de mercado orientada al bienestar a largo plazo de tantos como sea posible, no al beneficio rápido de unos pocos.
No podemos dejar a Europa en manos de los gestores de empresas
Los jefes de Estado y de Gobierno de Europa, predominantemente conservadores, se han dejado manejar durante demasiado tiempo por los mercados. Con reiteradas operaciones de rescate han intentado ganar tiempo, sin atacar la crisis en sus raíces ni poner en su sitio a los mercados financieros.
Y, de forma unilateral, han dado de esta crisis una definición que solo es cierta en algunas partes: por ejemplo, como crisis de deuda de determinados Estados de la UE cuyas finanzas públicas se han descontrolado y cuya competitividad se ha desplomado. En el caso de Grecia, semejante perspectiva podría tener una cierta justificación. En los de Irlanda y España, sin embargo, elude el núcleo del problema. Estos países exhibían, antes de la irrupción de la crisis financiera, unas finanzas públicas ejemplares. Aquí fue sobre todo la crisis financiera internacional la que obligó a ambos Estados a endeudarse masivamente para evitar el colapso de su banca.
Los conservadores y liberales de Europa intentan ocultar esta influencia de la crisis financiera internacional. En vez de sujetar realmente a control a los mercados financieros, en lugar de acometer los problemas estructurales de la eurozona a través de una política económica, financiera y social coordinada de forma efectiva, Europa se somete a un único dictado de ahorro, que no es ni económicamente racional ni socialmente justo. Bajo un nuevo signo, los conservadores y liberales europeos mantienen con vida las ideas y conceptos neoliberales que han fracasado con la crisis: en la medida en que los mercados financieros pueden seguir desarrollando su juego especulativo y en la medida en que los Estados se sujetan a un dictado unilateral de ahorro, cuyo resultado es menores servicios públicos, menor justicia social, más privatización y más libertad de mercado.
Como socialdemócratas y socialistas europeos queremos una política distinta para Europa. Queremos conjugar solidez financiera con solidaridad europea, disciplina presupuestaria con crecimiento y empleo.
1) El pacto fiscal europeo es un paso importante para garantizar unas sólidas finanzas públicas en Europa. Sin embargo, está orientado de forma excesivamente unilateral al ahorro y a la austeridad. Por ello queremos que se complemente con un impulso conjunto europeo hacia el crecimiento y el empleo.
2) Queremos que los mercados financieros sean sometidos a reglas claramente más estrictas y que participen de los costes de la crisis mediante un impuesto a las transacciones financieras. Los fondos de este impuesto podrían ser aportados a un programa económico y de innovación, una especie de Plan Marshall europeo del que tendría que beneficiarse sobre todo Europa meridional.
3) Queremos que a Europa se le dé una fuerte orientación social: a través de una iniciativa común contra el desempleo juvenil, que ha alcanzado en algunos países niveles preocupantes, a través de un estándar social mínimo y salarios justos en toda Europa. Queremos luchar por que las personas vuelvan a tener esto presente: Europa es una comunidad que protege a ciudadanas y ciudadanos.
4) Y sabemos también que Europa, en la crisis, tiene que seguir avanzando en la integración y requiere unos fundamentos democráticos aún más sólidos. Como contrapeso a la política de cénaculo de los jefes de Estado y Gobierno en las cumbres de la UE, el Parlamento Europeo debe convertirse en el lugar central de la decisión política y la democracia europea.
Cuando se habla hoy de Europa, se hace cada vez menos en relación a la paz y la reconciliación, la libertad y la emancipación, y más con conceptos de la economía financiera de mercado: fondo de rescate, mecanismo de estabilidad o endeudamiento. El discurso sobre Europa, que anteriormente era un discurso de ideas políticas, se desarrolla hoy cada vez más en el vocabulario de los gestores empresariales. ¡Pero no podemos dejar a Europa en manos de los gestores de empresas!
Porque Europa es mucho más. Más que el euro, más que un mercado común. Más también que los tratados e instituciones que hoy mantienen unida a la Unión Europea. Europa es también, y sobre todo, una grandiosa idea de coexistencia de personas y pueblos. Refundar este contrato social de ciudadanas y ciudadanos, en diálogo y alianza con los grupos sociales y los socios de la Unión, es una de las grandes tareas a las que puede y debe dedicarse la socialdemocracia en Europa. Europa como comunidad protectora y representación de los intereses de las ciudadanas y ciudadanos en el mundo de mañana: esa es la imagen que del futuro de la nueva y distinta Europa del siglo XXI tenemos nosotros, socialdemócratas y socialistas.

Sigmar Gabriel es el presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD)

domingo, 22 de abril de 2012

El PSC, un partit municipalista

 

Ahir es va celebrar a Sant Joan Despí una convenció municipalista del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) a la qual vaig participar juntament amb els regidors i regidores del PSC a Ripollet. L’acte, que va durar tot el matí, va girar entorn a la presentació del programa municipalista del PSC per aquest mandat i la intervenció de dirigents del partit i de persones representatives de la societat civil.
Un acte innovador, obert i de reflexió política on es  va destacar l’aportació i la feina feta pel socialisme català als Ajuntaments, però sobretot, una mirada al futur, amb optimisme i esperança.
El PSC sempre ha estat un partit eminentment municipalista, arrelat al territori, a prop de la gent i dels seus problemes. Un esperit que hem de potenciar per recuperar la força que hem perdut a les darreres eleccions.
La Secretaria de Política Municipal, que dirigeix Manuel Bustos, va ser l’encarregada d’organitzar la jornada, que va ser tot un èxit d’assistència d’alcaldes, alcaldesses, regidors i regidores de tot Catalunya.
Pere Navarro, el nostre Primer Secretari va dir, entre d’altres coses que “el model de la dreta a Espanya i Catalunya és el d’una societat de dues velocitats, en què uns se’n surten i els altres queden al marge”
Gaspar Zarrias, Secretario de Ciudades y Política Municipal del PSOE va dir que “Nunca un gobierno hizo tanto daño a tanta gente en tan poco tiempo” como ha hecho el Partido Popular en estos poco más de tres meses de gobierno.
Dani Fernández, Secretari d’Organització del PSC va dir que el Partit Popular està aprofitant la crisi per canviar el nostre model de societat, atacant els quatre pilars del Estat del Benestar (Eduació, Sanitat, Pensions i Dependència), eliminant drets laborals dels treballadors amb la reforma laboral, amb una política involutiva en quan a l’estat de les autonomies, desqualificant la gestió municipal, tornant a uns mitjans de comunicació polititzats i dirigits pel govern o criminalitzant les mobilitzacions ciutadanes per reduir les nostres llibertats.
Altres persones que van intervenir:
Àngels Guiteras, Presidenta de la Taula del Tercer Sector de Catalunya
Josep marquès, President de Creu Roja de Catalunya
Miquel Martínez, pedagog i exvicerector de a UB
Sebas Barranco, metge i expert en salut pública
Josep González, President de PIMEC
Gervasio Deferr, bicampió olímpic de gimnàstica artística
Abel Folk, actor de teatre
Tots ells van donar una visió del que està passant des de la seva perspectiva professional o acadèmica.
Per últim, el Secretari d’Acció Política del PSC Antonio Balmón, va fer un discurs, barrejant autocrítica i esperança en el futur. Ens va dir que la gent, abans ens veia com ells i ara no. Alguna cosa no hem fet be. Hem de recuperar la frescor en el discurs i hem de modificar les nostres conductes en la relació amb la gent, per estar a prop d’ells i dels seus problemes.



Declaració pública dels i les electes del PSC-PM a la Jornada de política municipal
Estem vivint un moment difícil, un moment d’incerteses per a tots i totes, viscuts de forma especialment difícil des dels municipis.
Els ciutadans i les ciutadanes acudeixen als ajuntaments amb noves necessitats i noves problemàtiques. I hem de donar noves respostes i solucions. Sovint amb carència de competències i finançament per a fer-hi front.
El moment excepcional que vivim i que s’està agreujant amb les decisions equivocades per part dels Govern de la Generalitat de Catalunya i del Govern d’Espanya que estan comprometent l’autonomia local, el normal progrés de la gestió municipal i el manteniment del nostre preuat Estat del Benestar.
Els governs locals socialistes estem gestionant amb responsabilitat el nou panorama. Ho estem fent amb el compromís dels nostres electes i amb la dedicació i professionalitat dels treballadors i treballadores públics. Però no per això deixarem de reivindicar l’escenari just i desitjable per continuar fent dels nostres municipis espais d’oportunitats, de convivència, de progrés i de justícia social.
En l’àmbit econòmic els ajuntaments de Catalunya hem arribat a una situació financera límit. L’estat de les finances locals, històricament precària, s’ha vist agreujada per diferents factors.
La manca d’ingressos propis, el descens generalitzat de l’activitat econòmica i la disminució de les transferències de recursos al ajuntaments per part de l’Estat i la Generalitat estan portant els ajuntaments a l’ofegament econòmic. A més, les mesures aprovades pels diferents governs no només no milloren aquesta situació financera, sinó que limiten l’autonomia local. Els plans d’ajustament impulsats des del Govern de l’Estat o des del Govern de la Generalitat incideixen directament en el territori, incideixen directament en la capacitat de govern dels ajuntaments, i per tant en la qualitat de vida dels ciutadans i les ciutadanes. Les retallades en serveis com l’educació, la salut, els serveis socials i d’ocupació comprometen directament la cohesió en els municipis.
Els serveis locals d’ocupació i promoció econòmica han contribuït a la generació d’empreses i llocs de treball arrelats al territori, han generat oportunitats d’ocupació directa amb programes de formació-ocupació i han col·laborat directament en la formació per a l’ocupació de molt treballadors i treballadores. Els municipis han estat protagonistes del desenvolupament local i de la transformació i manteniment del teixit productiu al territori. Aquesta capacitat d’actuació i transformació també està ara compromesa amb l’asfíxia econòmica a la que estan sotmesos.
El debat econòmic s’ha traslladat a l’àmbit local, acusant injustament els municipis d’uns excessos en la gestió que no són fidels a la realitat. La Generalitat ha de pagar el seu deute, responsabilitzar-se d’allò que està compromès, perquè són recursos assignats a serveis prestats. La Generalitat ha d’actuar amb lleialtat envers els ajuntaments, i ho ha de fer amb transparència i evitant qualsevol desequilibri en el territori.
En l’àmbit de l’organització pública, s’ha obert el debat al voltant de la simplificació administrativa, associant aprimament amb millora econòmica. Des del Partit dels Socialistes de Catalunya no defugim cap debat, i estem disposats a iniciar un debat responsable, serè i documentat sobre l’evolució i reajustament dels organismes públics i els diferents nivells d’administració.
Si cal posar a debat i en discussió les atribucions, pressupostos, competències, funcionament intern i representació pública d’ajuntaments i consells comarcals, estem disposats a fer-ho. Sempre que les noves solucions siguin fetes des d’una òptica de servei públic. Aprimar no és equivalent a ser més eficaços. Cal racionalitzar, i optimitzar. Evitar duplicitats i classificar la gestió i la prestació de recursos.
S’ha de reduir el dèficit, però l’objectiu primer és donar servei als ciutadans i ciutadanes, i no podem menysprear la tasca duta a terme fins ara en aquest sentit. Existeixen línies vermelles que el PSC no està disposat a traspassar.
Creiem en l’organització pública, en l’estat del benestar, en els serveis que són drets de ciutadania, i en l’accés universal a drets bàsics com l’educació, la salut, els serveis socials, els d’ocupació i la cultura. Hem de gestionar amb més intel·ligència i optimitzant els recursos existents, i sobretot fent partícips els ciutadans de la gestió i el manteniment d’allò que és de tots, però sense renunciar a donar accés en igualtat d’oportunitats a tots i totes.
El debat de l’aprimament de l’administració ha arribat fins al plantejament de la supressió de municipis. Creiem que darrera d’aquestes afirmacions s’hi amaga un enorme desconeixement del món local i de la tasca que duen a terme els municipis i que contribueix, de forma irresponsable, al descrèdit i culpabilització constant de la política i la conseqüent penalització dels serveis públics.
El PSC no donarà suport, de cap de les maneres, a aquesta campanya.
Som i serem responsables. Defensem i posem en valor la tasca inestimable i sovint infravalorada de les persones electes locals dels petits municipis. Defensem i reivindiquem la dedicació, la passió i el compromís amb què els electes locals van més enllà de les seves atribucions en la defensa dels interessos del seu poble o vila. Ens oposem, frontalment, a la supressió de municipis. Cal posar en valor la solidaritat, la cooperació i el treball en xarxa. Valors que poden ajudar a gestionar de forma intel·ligent i sensible, mantenint el nivell de compromís del món local amb els veïns i veïnes. La solució es troba en la mancomunació de serveis, i segurament l’evolució de nivells de l’administració com els consells comarcals en òrgans de gestió tècnics dirigits políticament des del consell d’alcaldes.
La gestió ha de ser àgil, eficient i eficaç i ha d’estar al servei dels ciutadans. Des del PSC proposem treballar intensament en els àmbits indefugibles de compromís del món local. Responem a les nostres obligacions complint amb les competències locals, però creiem que governar el municipi és quelcom més. Governar és prendre partit i defensar la plenitud i dignitat de la vida de les persones. Per això defensem, en l’àmbit local, la garantia dels serveis socials bàsics, de la salut, d’accés a l’habitatge, a l’educació i a l’oferta d’ocupació, per arribar a donar accés en igualtat a la cultura o a l’esport.
La política local ha de recuperar la centralitat que ocupava. És la nostra responsabilitat recuperar el carrer, les opinions de la gent, la proximitat. Tenim un projecte i una idea de país que volem i podem dur a la pràctica. I aquest canvi l’hem d’iniciar nosaltres. Ha de partir del món local. Aquest és camí que hem de recórrer, de baix a dalt.
Per això no podem defugir els debats que hi ha al carrer, perquè són les autèntiques preocupacions dels nostres conciutadans, i esperen que les resolguem. El món local viu la transformació de la societat en directe, segon a segon, i des del PSC hi volem donar les respostes.
La convivència entre diferents cultures, els fenòmens migratoris, la destrucció de llocs de treball, l’accés a l’habitatge, les noves realitats familiars, la creixent exclusió social, la seguretat al carrer, el civisme... són en aquest moment com fulls en blanc on el ciutadà espera llegir-ne la resposta.
Evitar el debat porta a la primera línia de la política formacions polítiques instal·lades en la demagògia, la intolerància i fins i tot la incitació a la violència. És hora de reivindicar la política, el paper que la política ha tingut al llarg de la història en la configuració de la identitat. La ideologia no ha mort, tot no és relatiu ni tot és indiferent, la política no és un problema, és part de la solució, és hora de defensar les virtuts del nostre sistema.
I des del món local, des del projecte socialista municipal hem d’iniciar una revolució positiva que ha de retornar a la política local la dignitat que durant dècades ha fet dels alcaldes i les alcaldesses, dels regidors i les regidores interlocutors directes de la ciutadania.
Per això també hem d’impulsar un gran acord de totes les forces polítiques democràtiques.
Un acord de responsabilitat política i de compromís amb la democràcia per impedir que aquelles formacions polítiques que basen el seu discurs en el populisme demagògic que posa en perill els valors de la democràcia i port a trencar la cohesió social no puguin accedir als governs municipals.
A les darreres eleccions municipals la ciutadania ens va enviar un missatge crític a molts pobles i ciutats. Tot i això, dos milions i mig de ciutadans van decidir tenir un alcalde o alcaldessa socialista. Ciutadans i ciutadanes als que no podem ni volem fallar. Ells són els que ens han d’inspirar, ells i elles són la nostra font d’energia que ens fa aixecar-nos cada matí per treballar per les seves necessitats i són els seus somnis trencats els que ens fan perdre el son a la nit. Som la seva esperança!

Van a por todo

Las mentiras del PP al descubierto. Donde dije digo, digo diego. Así utiliza la mayoría absoluta el Partido Popular de Rajoy

miércoles, 11 de abril de 2012

Hacienda somos todos



Este es el eslogan que desde hace años utiliza la Agencia Tributaria para animar a los contribuyentes a declarar sus ganancias, ya sean por el rendimiento del trabajo o por actividades económicas.
La reciente medida que ha tomado el gobierno del Sr. Rajoy de amnistiar a los defraudadores que han evadido capitales a paraísos fiscales, se ha cargado el famoso eslogan de un plumazo. Una de las características importantes de un estado de derecho es la justicia, la igualdad y la equidad en la fiscalidad a los contribuyentes, pero esta decisión que se ha incluido en los Presupuestos Generales del Estado para este año, pone de relieve que al que trafica con capitales no se le mide con el mismo rasero que al que cotiza por su trabajo. Hay ejemplos diversos de que un simple error en la confección de la declaración de la renta provoca un sinfín de dolores de cabeza, de cartas amenazantes, e incluso de sanción. Otros en cambio, han evadido miles de millones de euros, y ahora podrán repatriarlos a través de la alfombra roja que les ha puesto el gobierno del Partido Popular. Una medida, por cierto, que no es improvisada debido a “las circunstancias excepcionales que estamos viviendo”, si no que más bien es una medida premeditada hace tiempo. Otro engaño más del Partido Popular, ese que reclama transparencia en la gestión pública.
¿Cuál es el mensaje que se está dando? Pues que las leyes, que son iguales para todos, pueden moldearse en función de intereses concretos. Que los delincuentes tienen toda la comprensión del estado, mientras las clases más populares ven incrementado el IRPF (Por cierto, otro engaño del PP, que se comprometió antes de las elecciones a no subir los impuestos). Esto, además de una desmoralización colectiva, debilita la credibilidad de nuestras instituciones, y eso es muy peligroso.
Hace tiempo escribí en este mismo blog que la situación que vivimos no se arreglará mientras exista sumisión del poder político al económico, y eso es lo que ha ocurrido con esta amnistía fiscal o con el espectáculo abochornante que se está dando con el tema de Eurovegas. La política tiene armas suficientes para imponerse a los famosos mercados y al capital, haciendo leyes y normas que vayan encaminadas a salvaguardar los intereses de los ciudadanos. Mientras no prevalezca esta sensibilidad entre un grupo de políticos influyentes, no volveremos a ilusionarnos con el futuro.

viernes, 30 de marzo de 2012

Un toc d’atenció per al PP



La jornada de vaga d’ahir va ser tot un èxit, de participació i de responsabilitat en el compliment dels serveis mínims pactats.
És possible que el Partit Popular del Sr. Rajoy s’entesti en no escoltar i tiri endavant la reforma laboral que ens farà retrocedir dècades en drets conquerits a base de l’esforç de moltes persones. És possible que tanquin els ulls a aquesta realitat, tal i com va fer el Sr. Aznar amb les protestes contra la guerra d’Irak. Però ells saben que a partir d’avui hi haurà un abans i un després.
 
La manifestació de Barcelona va ser multitudinària, com feia anys que no veiem. Malgrat la intromissió d’alguns violents, com sempre passa darrerament, la manifestació va ser tot un èxit de participació.

domingo, 25 de marzo de 2012

Participaciones preferentes, no tan preferentes


Parece ser de que en España hay alrededor de un millón de personas afectadas por la adquisición de participaciones preferentes en diferentes entidades bancarias, que con engaños y ocultación de información, atrajeron, sobretodo a personas mayores, que confiaron los ahorros de su vida a su banco o caja de siempre, pensando en obtener un buen interés y en poder disponer de su dinero cuando les hiciese falta. Ahora, cuando más necesitan ese dinero, no pueden disponer de él, porque la letra pequeña del contrato dice que estas participaciones son un producto de alto riesgo, que debido a la crisis, ha perdido valor y no se puede  colocar en el mercado. Además, al no tener vencimiento, de hecho, es un dinero perdido.
¿Cómo se puede vender un producto de este tipo a una persona mayor, que lo único que busca es la estabilidad de sus ahorros? ¿Dónde están los mecanismos de control? ¿quién ha fallado para que tanta gente esté afectada?
Son preguntas que alguien tendría que responder. Para empezar el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que son los que han de velar para que todas las operaciones bancarias se hagan con ética y respeto a las normas.
El tema se inicia cuando antes de la crisis los bancos y cajas detectaron que podría haber un crac financiero, y se dedicaron a potenciar rápidamente un producto de alto riesgo, con un interés atractivo para colocar en el mercado y así cubrir sus cuentas de resultados, sin informar a los clientes de las características del producto, que en época de bonanza económica nadie podía pensar en un final como el que ha tenido. Dicho y hecho. Como si todos se hubiesen puesto de acuerdo, este novedoso producto se escampa por todo el territorio y se consigue colocar 30.000 millones de euros, justamente a las personas más vulnerables socialmente. Financiación rápida y barata. Un timo en toda regla.
Pero, ¿qué son las participaciones preferentes? De hecho, es un producto financiero complejo y de riesgo elevado (lo ha dicho la CNMV), y que aunque su nombre sea tan rimbombante, no supone participación en la entidad ni da derecho a voto en sus órganos de dirección, que no tiene fecha de vencimiento, por lo que la entidad no tiene la obligación de devolver la inversión si no lo coloca en el mercado, que puede sufrir una pérdida de valor importante del capital inicial y que si la entidad bancaria tiene pérdidas, tal y como está ocurriendo en estos momentos, deja de producir intereses (aquellos tan atractivos).
Y aquí es donde me hago algunas preguntas: ¿Alguien hubiese adquirido este producto con estas condiciones, si se hubiesen explicado? ¿Porqué este producto sólo se ha vendido en España? ¿Porqué no hay entidades financieras extranjeras que lo hayan comercializado? Creo que la laxitud de las autoridades de control, si no la complicidad, ha permitido este timo masivo, que en otros países, hubiese sido imposible.
Sin duda, se emplearon métodos poco éticos y que en algunos casos, se aprovechó la confianza con el director de la entidad, para colocar este producto, que la mayoría pensó que era un depósito a plazo fijo con disponibilidad inmediata. Ahora se ha complicado aún más la cosa, porque muchas de las cajas que en su momento colocaron este producto ya no existen, porque han sido absorbidas por otras entidades, lo que produce aún más angustia en los usuarios.
Este conflicto necesita una respuesta rápida por parte de la CNMV que tiene que garantizar, como mínimo, el retorno del capital inicial invertido (sobre todo a los pequeños ahorradores) y que el Banco de España actúe como verdadero defensor de los derechos de los usuarios exigiendo a las entidades bancarias una solución rápida para que los afectados puedan disponer de sus ahorros.
En este sentido, desde el PSC de Ripollet, hemos presentado una moción al Pleno para aprobar una declaración y exigir a las autoridades que solucionen el problema de forma rápida y satisfactoria para los afectados, a trasladar a éstos toda la información disponible, así como asesorarles para interponer las denuncias que sean necesarias.