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martes, 13 de marzo de 2012

Un gobierno despolitizado


Despolitizar las cajas de ahorro es nombrar a Rodrigo Rato presidente de Bankia. Despolitizar a los embajadores es mandar a Federico Trillo a la embajada de Washington. Despolitizar la justicia es que en ella manden los jueces conservadores (o los más conservadores aún). Despolitizar la educación obliga a eliminar, con falsas excusas, el “adoctrinamiento” de Ciudadanía, mientras se mantiene en las aulas la asignatura de religión.
Despolitizar RTVE es que siga el ejemplo de Telemadrid. Despolitizar el aborto es volver a viajar a Londres y regresar a la hipocresía, a que la mujer tenga que mentir a un psicólogo para poder decidir. Despolitizar la cultura es aumentar las subvenciones a los toros mientras no hay pasta para la universidad. Despolitizar el futuro pasa por recortar las ayudas a la ciencia y al I+D. Despolitizar la píldora del día después es que no la tomen las menores: será que un embarazo no deseado tiene “efectos secundarios” menos graves a esa edad. O que se venda con receta: los viernes, a las tres de la madrugada, las recetas son muy fáciles de conseguir.
Despolitizar el pasado es dejar quietas las fosas comunes y enterrar al juez que investigó aquel terror. Despolitizar el callejero es poner calles a Fraga y quitárselas a Pilar Bardem. Despolitizar el paro es precarizar al trabajador, aunque cueste “una huelga general”. Despolitizar el medio ambiente es frenar las renovables y tapiar la poca costa que aún queda por enladrillar.
Despolitizar la política consiste en esconder la ideología en simples cuestiones técnicas, y nada más. El Gobierno de “los mejores” se limita a gobernar sin sectarismo, sin revanchismo y para toda la sociedad. Como dios manda, como Rajoy prometió
Artículo publicado en el diario Público el 6 de febrero de 2012 por Ignacio Escolar

jueves, 8 de marzo de 2012

No es lo mismo


 
Hoy se conmemora el día internacional de las mujeres, y he creído oportuno ceder este espacio de mi blog para publicar un artículo que la escritora Beatriz Gimeno publicó el pasado 2 de marzo en el diario digital de El Plural.


No es lo mismo no haber alcanzado un derecho que perderlo. Cuando no se ha llegado todavía pero se está luchando, cada día que pasa es posible sentirlo como un día menos; se ve el final del camino, se ven las mejoras, los avances. En la lucha por la igualdad social ningún día es un día perdido, sino que cada uno de ellos significa experiencia, actividad, alegría, solidaridad, porque cuando una lucha social deja de ser una idea de unos pocos para organizarse en la cabeza y en la actividad de muchas personas, entonces se empieza a caminar y se hace posible.
Por el contrario, cuando se ha conseguido un derecho fundamental del que ya se ha disfrutado, perderlo es mucho más que perder el contenido concreto del derecho en sí, significa enterrar toda la ilusión, el trabajo, significa que se intenta enterrar la idea que lo hizo posible; es un intento de enterrar no sólo el contenido del derecho, sino de enterrar la posibilidad de pensar que los avances que se producen están seguros, es como devolver a la gente a los puestos de salida. Es tratar de borrar el camino. Que te arrebaten un derecho conseguido supone tratar de infligir una humillación personal a cada una de las personas sobre las que dicha privación se dirige.
El PP está recortando derechos sociales, laborales, económicos, está inmerso en una campaña a la que no se le ve el final  y a cuyo término todos seremos más pobres, más vulnerables y estaremos más desprotegidos ante los verdaderos poderes, todos tendremos vidas más difíciles y con menos posibilidades. Esta campaña de desposeimiento de las personas corrientes,  se está dando en toda Europa y aun no sabemos cómo enfrentarnos a ella.
Además, el PP ha decidido dar una vuelta de tuerca más a la cuestión y suprimir derechos que afectan de manera fundamental a mujeres y a personas homosexuales. Suprimir derechos que nos han hecho iguales para convertirnos, por decreto y de nuevo, en ciudadanos de segunda resulta ahora especialmente insoportable. Suprimir derechos que las mujeres o gays y lesbianas hemos conquistado tras décadas de lucha, que son aceptados por la mayoría y por la práctica totalidad de los países de nuestro entorno cercano, es rebajarnos por ley a la categoría de ciudadanas de segunda.
Porque decida lo que decida el Constitucional, los matrimonios entre personas del mismo sexo ya contraídos no se van a deshacer,  lo que instauraría una situación en la que unas personas gays y lesbianas habrían podido acceder a la igualdad, mientras a los demás se les dice que se queden fuera, creando una intolerable situación de discriminación entre unos y otros. Y aquellos que permanezcan casados sufrirían, además, la sensación de que su situación social, lejos de normalizarse con el tiempo, se verá desde el principio sometida a una doble presión estigmatizadora: convertirá a estos matrimonios en una especie en extinción, los últimos en ser iguales, aquellos sobre los que se ha decretado que ya no lo son. Y esto es aún mas intolerable cuando esta decisión se pretende tomar  en contra de todas las recomendaciones europeas, en contra de la historia y del sentido en el que va el resto del mundo.
En cuanto al derecho al aborto, lo mismo. Es el derecho de las ciudadanas a disponer libremente de sus cuerpos y capacidad reproductiva, es un derecho de los considerados fundamentales por las mujeres feministas; es un derecho consolidado en nuestro entorno y que aquí no levantaba más críticas que las de los ultras. Estamos hablando de algo tan sumamente personal y “encarnado” para nosotras como sentir que nuestra voluntad para tomar decisiones sobre nuestro cuerpo es la instancia que se atiende. Nadie habla de ilegalizar el aborto, de lo que se habla es de someter a las mujeres al permiso previo del Estado, de los médicos, de los expertos. Lo que se pretende es demostrarnos que no es nuestra voluntad la que cuenta a la hora de decidir sobre nuestra maternidad. Lo que se va a hacer es permitirnos abortar pero después de que admitamos que estamos enfermas, locas, deprimidas y después de que una instancia fuera de nosotras mismas nos expida el correspondiente permiso. Abortaremos en la misma medida, pero sometidas a la autoridad del padre.
No es lo mismo no avanzar rápido en la consecución de derechos que afectan a nuestra identidad y a nuestros cuerpos, que son profundamente personales, que perderlos una vez conseguidos El PP no sólo está gobernando contra la inmensa mayoría con sus medidas económicas. Su sector más ultra le exige, además, que humille a una minoría como las personas lesbianas y gays y que, además, demuestre a las mujeres que sus cuerpos siguen teniendo que estar sometidos a los designios del estado. Estas dos leyes restrictivas no tienen otra utilidad que mandar un mensaje: el de que aquí manda no sólo el neoliberalismo, sino el neoliberalismo misógino y homófobo de la iglesia católica.

viernes, 2 de marzo de 2012

La coartada de Rajoy



Primero fue la subida del IRPF y el IBI por decretazo cinco días después de constituir el gobierno, después la reforma laboral ¿y ahora que tocará? Nunca antes un gobierno hizo una política tan antisocial en tan poco tiempo como la que está llevando a cabo el Sr. Rajoy.
Estos días anda el Sr. Rajoy por Bruselas intentando convencer a Merkel y compañía de que le dejen revisar a la baja el objetivo del déficit para este año, pero por lo que se ve le han dicho que lo primero que tiene que hacer es presentar los presupuestos. Pero como ya he comentado en algún otro artículo, y el tiempo me va dando la razón, hasta que no pasen las elecciones andaluzas, aquí no se mueve nada, porque las encuestas empiezan a preocupar en la calle Génova. Debe de ser esta la manera de anteponer los intereses del país a los del partido que tanto ha insistido el Sr. Rajoy antes del 20 de noviembre. Lo curioso es que la reforma laboral, con todo su articulado se ha aprobado en un santiamén. Eso es que debe de ser más fácil. ¿O será que ya estaba redactada hace meses por la CEOE?.
Todo esto huele a coartada: Zapatero nos dejó el país hundido, Europa nos obliga a reducir el déficit, estamos en una situación extraordinaria, etc….para conseguir imponer lo que ya está decidido desde hace semanas, que no es otra cosa que subir el IVA. No se sabe cuánto, pero auguro que rondará el 21 o el 22 por ciento.
Si esto se consuma, será una vuelta más de rosca que recaerá sobre las clases medias y bajas, porque el IVA lo paga todo el mundo por igual, sin tener en cuenta los ingresos. Seremos más pobres, consumiremos menos y generará más desempleo. ¿Es que no vamos a salir nunca de este círculo vicioso?. Los ciudadanos europeos, incluidos los alemanes, se empiezan a dar cuenta de que estas recetas no nos van a sacar de la crisis, y cada vez hay más gente que aboga por estimular el consumo, compatible con la austeridad, que estimule la economía y el empleo. Alemania, después de un año de crecimiento, ha entrado en recesión, y esto se veía venir. ¿A quien le van a vender lo que producen? ¿A España, a Italia, a Portugal, a Irlanda, o a Grecia?.
Hay una esperanza, y es que la ideología de la Europa social se vuelva a imponer y se tomen medidas, no para paralizar la economía de los países, sino para estimularlas. Las próximas elecciones francesas serán un buen test. Si gana Hollande, podemos tener la esperanza de que otra manera de hacer política se imponga. Y curiosamente, a lo mejor el Sr. Rajoy estará de acuerdo, aunque sea una política propugnada por un socialista.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Un exercici democràtic que es ven com un problema intern




Fa poc més d’una setmana, el PSOE va celebrar a Sevilla el 38 Congrés, al qual, vaig tenir la sort d’assistir juntament amb la delegació de la nostra Federació, el Vallès Sud.

Després dels primers dies de ressaca i feta la digestió de tres dies tant intensos políticament, una vegada analitzat les diferents notícies i articles d’opinió apareguts als diferents mitjans de comunicació, vull fer unes quantes reflexions a l’entorn d’alguns comentaris generalistes sobre el Congrés, que o be estan fets amb mala fe o demostren poca cultura democràtica.
Em refereixo, sobretot, al fet què un partit es presenti a un Congrés sense candidat escollit, amb la voluntat de donar-li l’última paraula als militants, amb dos candidats de reconeguda solvència política i de gestió, que han fet una campanya basada en arguments i idees, amb molt de respecte pel contrincant, encara que legítimament, intentant batre l’adversari amb les armes que els propis reglaments del Partit posa al seu abast, incloent-hi reunions, actes, inclús trucades als delegats i delegades. Be, tot això, que és un exercici democràtic es veu i es ven com a un problema intern, una divisió del Partit, una feblesa.
I és aquí on no ho acabo d’entendre, perquè tenim una societat que cada dia reclama més democràcia i més transparència als partits i per tant, aquesta manera de fer hauria de tenir el reconeixement social i en canvi a molts ciutadans, mediatitzats per mitjans de comunicació i tertulians ideologitzats, els arriba com un embolic.
Crec que amb tots els defectes i dificultats del procés, sempre serà millor i més democràtic un procés obert als militants que els nomenaments a dit. Malgrat la interpretació que alguns vulguin fer, el 38 Congrés del PSOE ha anat en aquesta línia d’obertura i transparència, que ja va iniciar el PSC al Congrés de desembre, i que cap altre Partit ha fet fins ara a Espanya. Aquest procés és imparable i culminarà amb el procés de primàries per escollir el candidat del Partit a les properes eleccions Generals. El Partit socialista francès ens ha marcat el camí, amb unes primàries obertes a la ciutadania que ha portat François Hollande a disputar de tu a tu la Presidència de la República a Sarkozy i ha tret al partit de l’obscurantisme dels darrers anys.
Algú s’imagina que als EUA els mitjans de comunicació critiquessin els processos de primàries per escollir candidat, on hi ha fins i tot atacs personals, dient que els partits estan dividits i enfrontats internament?
Encara ens falta cultura democràtica.

martes, 14 de febrero de 2012

Lo que quiero ahora

Este artículo fue puiblicado en La Vanguardia el pasado 19 de enero por la periodista y escritora Angeles Caso.
Un canto a la vida, lo más importante que poseemos y una crítica al materialismo que nos invade en nuestra sociedad.
Lo recomiendo.

http://www.lavanguardia.com/magazine/20120119/54245109494/lo-que-quiero-ahora-angeles-caso.html#.Ty6rIjtaRzA.twitter

viernes, 10 de febrero de 2012

Esto es lo que hay

Poco más de un mes lleva el Partido Popular gobernando en España y ya sabemos cuál es su política y sus prioridades: Subida de impuestos, recortes sociales e involución democrática. Ningún gobierno anterior, ni siquiera el de Aznar se había atrevido con tanto.
Ninguna de las medidas aprobadas por el gobierno del Sr. Rajoy ha servido para generar empleo. Incluso el propio Rajoy reconoce que durante este año se destruirán en España dos mil puestos de trabajo diarios. ¿No venían para arreglar la situación con políticas estimulantes, creando empleo y no subir los impuestos? Un gran fraude y un gran engaño.
A todo esto, los del Partido Popular de Ripollet siguen insistiendo en que si ellos gobernaran bajarían los impuestos, como hacen allí donde gobiernan. ¿Es que se piensan que los ciudadanos somos tontos?
Un resumen de la política del PP durante este último mes y unos comentarios sobre lo que se nos viene encima.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Una respuesta a la crisis



Este es el título de un artículo de Felipe González publicado el pasado 26 de enero en el diario El País. He creído conveniente reproducirlo por el transfondo ideológico del mismo y porque combina muy bien la preocupación por la situación económica con recetas para salir de la crisis que no se están teniendo en cuenta, y que merecen una reflexión.
Es evidente que el antieuropeísmo creciente es debido a la situación de crisis que provoca una reacción del “sálvese quien pueda”, aparcando la solidaridad como espíritu fundacional y elemento de cohesión, que ha propiciado, entre otras cosas, que España haya avanzado en bienestar e infraestructuras con pasos de gigante durante los últimos 25 años. Y es evidente que los responsables políticos europeos tienen mucho que ver en esta cuestión, obsesionados únicamente con cuadrar las cuentas y relegando la política a los meros intereses económicos.
Me pregunto cómo afrontaría esta Europa nuestra los problemas actuales si estuviese gobernada por líderes como Felipe González, Helmut Kohl o François Mitterrand. Estoy seguro de que su liderazgo serviría para que una Europa unida y solidaria saliera airosa de esta crisis.

Cuarto año de crisis y la perspectiva nos lleva a pensar en la famosa década perdida de América Latina en los años ochenta del pasado siglo. A estas alturas se tiende a olvidar que el origen estuvo en la implosión de un sistema financiero desregulado, lleno de ingeniería financiera cargada de humo, sin relación con la economía productiva. Esto arrastró a la economía real a una recesión mundial, especialmente grave en los países centrales, como epicentro de este disparatado sistema.
Hoy se enfrenta la situación de la deuda soberana derivada de la crisis financiera, como un problema de solvencia, que no existe, aunque lo más grave sea la falta de liquidez y de crecimiento económico generador de empleo. Error de estrategia, en particular en la zona euro, que puede contraer dramáticamente la economía y agravar la crisis de la deuda, además de hacernos olvidar las causas originarias y por tanto, no actuar sobre ellas. Este enfoque está cuestionando la cohesión social que ha definido la época de reconstrucción y desarrollo de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Toda una gran paradoja: el modelo triunfante del neoconservadurismo desregulador que se inicia en los ochenta del siglo XX, domina la escena de la globalización hasta el estallido de 2008 y, como respuesta, la misma corriente ideológica, mayoritaria hoy en Europa, se olvida de las causas de la crisis y centra la estrategia en las consecuencias de la misma. Las fuerzas representativas del centro izquierda progresista se sienten arrinconadas y a la defensiva en la Unión Europea y acosadas por la presión de la derecha más extrema en Estados Unidos.
Al tiempo, crece el nacionalismo antieuropeísta, el virus destructor de Europa a lo largo del siglo XX. De nuevo la paradoja: las propuestas de gobernanza económica europea, imprescindible para que funcione la Unión Monetaria, por su erróneo enfoque, aceleran las pulsiones nacionalistas en todos los rincones de Europa. Una mezcla explosiva que introduce más confusión en la ciudadanía, que ve a sus gobiernos inermes ante la hegemonía de los “mercados”.
En estas circunstancias necesitamos, más que nunca, una propuesta socialdemócrata y europeísta, desde un pensamiento renovado, capaz de comprender las implicaciones del cambio civilizatorio que vivimos a nivel global. No puede ser meramente defensiva de lo conseguido hasta ahora en ese modelo que Lula definía como “patrimonio democrático de la humanidad”, para no caer en la denuncia sin alternativa del pensamiento neoconservador que nos llevó a la crisis.
Europa no tiene otro camino en la globalización que más Europa, más soberanía compartida para avanzar en la gobernanza económica de la Unión y en su proyección relevante hacia el exterior. Este impulso debería excluir de nuestra agenda las tentaciones nacionalistas y proteccionistas que persiguen réditos políticos a corto plazo. Pero este impulso hacia una mayor integración europea no puede formularse desde una estrategia equivocada como la que domina la realidad actual, provocando desesperanza ciudadana ante la contracción de la economía, el aumento del paro, la liquidación de las redes de cohesión y solidaridad. Se piden sacrificios reales y se ofrecen esperanzas inciertas.
Es la oportunidad para una opción renovada socialdemócrata y europeísta. Necesitamos ajustar nuestras cuentas públicas, controlar los deficits excesivos y la deuda en aumento. Pero no necesitamos una terapia brutal que olvide la necesidad de crecer y generar empleo. Tenemos un problema de deuda pero no de solvencia. Necesitamos liquidez para que llegue el crédito a la economía productiva y haya crecimiento y empleo. Podemos y debemos activar el Banco y el Fondo Europeo de Inversiones y convocar a los que quieran participar con sus excedentes de ahorro –como China y otros emergentes– en un gran fondo para invertir en infraestructuras energéticas, de redes, de autopistas del mar…, que impulsen la modernización y el crecimiento generador de empleo en Europa.
Pero no debemos olvidar el origen de la crisis. La habilidad neoconservadora, la de los actores financieros, la de las agencias de calificación consiste en hacernos olvidar las correcciones de fondo que necesita el modelo de economía financiera sin regulación y llena de humo que nos llevó a esta catástrofe. Los gobiernos están condicionados obsesivamente por las “primas de riesgo”, las valoraciones de las agencias –sin legitimidad alguna, ni de origen ni de ejercicio–, enterrados en una especie de lucha de supervivencia día a día, que les distrae de las causas de fondo que provocaron la situación actual. Ni siquiera se consigue el consenso mínimo para imponer una tasa a las transacciones financieras. La resistencia no se produce por los efectos recaudatorios de esa tasa, sino por los efectos regulatorios que permitirían controlar los movimientos especulativos de corto plazo que afectan dramáticamente al valor de las empresas y perturban el funcionamiento de la economía real.
Además la izquierda tiene que proponer, sin miedo, las reformas estructurales necesarias para avanzar hacia una economía altamente competitiva, que premie la productividad por hora de trabajo, la excelencia en el producto final, la innovación y el espíritu emprendedor. Un modelo sostenible económica y medioambientalmente, para competir en una economía globalizada que nos está marginando. Solo así podremos añadir el valor suficiente para defender –a la ofensiva– la cohesión social que nos identifica, mejorando un sistema sanitario público, una educación y una formación profesional de calidad, que nos permitan llegar a todos, igualar oportunidades y competir con ventaja.
Si queremos que haya una alternativa de izquierda mayoritaria, que incluya al centro del espectro social y político, a los jóvenes y a los mayores, tenemos que utilizar nuestros valores para aplicarlos a la nueva realidad. Nosotros, socialistas españoles, lo hicimos en los ochenta, antes de que otros hablaran de “terceras vías” para la socialdemocracia. La sociedad nos entendió y nos apoyó. Una vez más tengo que recordar que la izquierda no puede cometer el error de confundir los instrumentos con los fines, ni la ideología con el ropaje vacío de ideas con que se encubren algunos. Y, en cada época histórica, hay que saber renovar las ideas y los instrumentos para ser fieles a los valores de solidaridad y libertad que nos impulsan.

martes, 24 de enero de 2012

Rajoy nos sube el IBI

Ha hecho falta sólo un mes para desenmascarar los engaños del Partido Popular de Rajoy. Decían los del PP que no iban a subir los impuestos y han subido el IRPF, que grava las rentas del trabajo, por lo que los trabajadores cobrarán menos y también los pensionistas, pese a anunciar a bombo y platillo que subirían un 1%. A final de mes, cuando se cobren las nóminas, la realidad se impondrá a la propaganda y a la mentira.
Mientras tanto, las rentas de capital, que afecta a los que más tienen, se mantienen en los porcentajes más bajos de Europa.
Se sigue destruyendo empleo a un ritmo superior al de los últimos meses, y la perspectiva no es esperanzadora, según dicen los expertos, y vamos inexorablemente a una subida del IVA después de las elecciones andaluzas. Así se consumará otro engaño.
¿Estas son las recetas de Rajoy? Por mucho menos, han puesto a caer de un burro a Zapatero en los últimos tres años. Me pregunto qué hubiese pasado si estas medidas las hubiese aprobado el gobierno de Zapatero

Pero lo que realmente ha traspasado todos los límites y ha encendido las alarmas en el municipalismo ha sido que, sólo cinco días después de constituir el gobierno, el PP de Rajoy, por Real Decreto de obligado cumplimiento (como se hacía antes) nos ha subido el IBI el 10%. Una injerencia inadmisible en la autonomía municipal, que ningún otro gobierno hasta ahora se había atrevido a traspasar.
Hace poco más de un mes, el Pleno municipal aprobó unas ordenanzas que contemplan una subida del 3’5% del IBI en Ripollet, en consonancia con el IPC. Esta medida fue duramente criticada por los populares de Ripollet, alegando que estábamos incrementado desmesuradamente la presión fiscal a nuestros vecinos, cuando lo que ellos propugnaban era rebajar los impuestos. Esta es la gran mentira del PP y la derecha, que dice una cosa cuando está en la oposición y hace la contraria cuando gobierna. ¿Qué dirá ahora el Sr. Diéguez del PP en los Plenos? ¿Qué les explicará a los vecinos? ¿Defenderá la medida de Rajoy, o defenderá los intereses de los vecinos de Ripollet, como siempre alardea?
Gobernar una ciudad es algo más que palabras bonitas y mensajes vacíos. Hay que gestionar el día a día y sus problemas, y eso se hace desde la responsabilidad y no desde la demagogia.
Este año, los vecinos de Ripollet verán un recibo del IBi incrementado un 13’5% por culpa del Sr. Rajoy, que trata a todos los Ayuntamientos por igual. Desde el gobierno municipal estamos de acuerdo en que se incrementen las aportaciones a los Ayuntamientos a través de las aportaciones del Estado que es quien recauda el IVA y el IRPF (también de los vecinos de Ripollet), y siempre lo hemos defendido, gobierne quien gobierne. Lo que es inadmisible es que nos obliguen a incrementar los ingresos a costa de subir la presión fiscal a nuestros vecinos, que bastantes problemas tienen ya.
Si el PP quiere ayudar a los Ayuntamientos, que apruebe, tal y como se ha comprometido, una ley de financiación local que acabe con las penurias económicas de todos los Ayuntamientos de España.
Esta decisión del Partido Popular del Sr. Rajoy deslegitima definitivamente el discurso machacón del PP de Ripollet y del Sr. Diéguez. Se les ha visto el plumero en poco menos de un mes.

Enlace con el R.D. 20/2011 (ver páginas 1465884-85)
 

lunes, 2 de enero de 2012

2011, un any políticament capicua


Fa un any, per aquestes dates tots parlàvem de la crisi i de quan s’acabaria. Però l’eix central del discurs polític eren els canvis de govern necessaris per frenar-la. Havia calat el missatge de desgast de l’oposició: la crisi era culpa dels governants de llavors. «Que en vinguin uns altres» s’havia convertit en la gran exigència al llarg del 2010. Aquí, a Catalunya, també a Espanya, i seguint un cercle concèntric cada vegada més ampli, així mateix a Europa.
Dotze mesos després som allà mateix, seguim parlant de la crisi i de quan s’acabarà, però a partir d’una altra realitat: hem tancat el cicle de tots els relleus governamentals possibles. I tenim gairebé tots els paràmetres empitjorats: hi ha més atur, l’economia no es reactiva, ningú resol l’escassetat de crèdit…A sobre, estem més endeutats que llavors malgrat que ens han retallat/degradat les prestacions socials, han congelat el salari mínim I els sous van a la baixa.
Seria injust dir que la culpa és dels que acaben d’arribar, especialment en el cas del Partit Popular, que ni tan sols ha tingut temps de començar a actuar. M’atreveixo a estendre aquesta mateixa consideració al Govern d’Artur Mas, que fa un any que pilota els comandaments –i ja ha cremat una quarta part de la seva legislatura– i als ajuntaments renovats al maig. Però rebutjo la gran excusa dels entrants, que diuen que el problema és la mala herència rebuda dels seus antecessors. O l’estenc, com a argument, a aquests mateixos predecessors, que en tot cas havien rebut al seu torn herències amb plom a
les ales. No van ser els governs ja descavalcats els que es van inventar la bombolla immobiliària, el descontrol sobre el món financer, el gegantisme d’una Administració pública afectada per les duplicitats o la deficient estructuració del mercat de treball. CiU distorsionava la veritat quan atribuïa al tripartit tot el que anava malament i prometia canvis miraculosos quan governés, i aviat tindrem la prova que també ho feia el Partit Popular a l’atribuir a Zapatero l’exclusivitat dels errors. A més de reconèixer això, s’ha d’afegir que CiU i PP s’equivocaven quan feien la traveta a les politiques dels seus ara antecessors amb actituds negatives i creant –jo crec que deliberadament– un profund pessimisme popular. ¿Per què? Perquè les dues formacions fan ara i faran
en el futur coses idèntiques a aquelles: retallar, acceptar les realitats que imposen les instàncies europees de les quals depenem, i començar a reestructurar les nostres coordenades internes ineficaces. En la mateixa línia, se li ha d’exigir a l’esquerra desallotjada del poder que no faci el mateix tipus d’oposició que li va tocar patir a ella. Com altres vegades, la història exigeix a l’esquerra que, després de fer de banyuda, es deixi castigar pels seus seguidors pel pecat de ser més responsable a l’oposició del que ho va ser la
dreta.
L’últim baròmetre català situa les crítiques de l’opinió pública al Govern de CiU per sobre de les que proferia contra el tripartit. Els ciutadans que accepten la necessitat objectiva de retallades estan contra les tisorades poc mesurades i poc equitatives de l’equip d’Artur Mas, que a més no van acompanyades de
reformes de fons i s’amaneixen amb errors formals importants. Estan
desconcertats per la política d’impotències que té voluntàriament
presoner el president de la Generalitat no de Mariano Rajoy, ai, sinó
d’Alicia Sánchez-Camacho, i als antípodes de totes les sensibilitats socials i nacionals que prometia.
Respecte a la política espanyola, els catalans saben que paradoxalment la complicitat Partit Popular-CiU de moment ja s’ha traduït en el fet que l’assaig general del que porten sota el braç els nous oracles econòmics, Montoro i De
Guindos, l’ha fet, i aquí, no a Castella-la Manxa, Mas-Colell; que el ministre català no és Duran sinó Jorge Fernández Díaz, encara que tal com estan les coses podria haver estat perfectament Boi Ruiz sense que cruixís res.
¿N’Aprendrem d’una vegada? ¿Es tornarà seriosa la política interior i exterior catalana després del que estem vivim? ¿Anirem cap al just i necessari reequilibri fiscal català sense insistir en la trampa del concert econòmic impossible? ¿Deixarem de jugar la carta que davant l’adversitat els nostres governants es consolin amb l’increment del sentiment generalitzat de frustració? Perquè aquest està sent fins ara el plantejament, malgrat que el desànim ciutadà agreuja la dimensió de la crisi i dificulta/frena la possibilitat que els emprenedors i les empreses que treballen bé trobin un mercat interior amb més confiança. Aquesta crisi dura més del que hauria d’haver durat a causa, entre altres coses, d’aquella desmoralització excessiva inicial provocada per afavorir el relleu polític, i per la tendència actual a amagar el verdader camí de sortida, que és treballar més així com reestructurar a fons tot el que és improductiu, a base de continuar agitant banderes partidistes tant des de la riba espanyolista com des de la riba sobiranista.
Aquest article ha estat publicat avui pel periodista Antonio Franco a El Periódico 

domingo, 18 de diciembre de 2011

La Nova Comissió Executiva del PSC




Molta sort i endavant!!!,

Un NOU PSC



NOU PSC ha estat l'eslogan del 12è Congrés, i en aquest moments, a punt d'acabar, puc dir que el resultat del mateix fa honor al missatge.
Un Primer Secretari i una executiva renovada, amb un secretariat de cares noves, integradora i i.lusionant, amb un important pes municipalista.
Preparats per iniciar una nova etapa, amb un nou discurs progressista i enfocat a solucionar els problemes de la nostra societat.
És el que tots desitjaven. Crec que hem fet una bona feina. Ha estat un gran congrés.
Estic content!!!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El PSOE debe girar, ¿a la derecha?


Com a complement del meu article d'ahir, em permeto reproduir aquest article publicat avui a El Periódico de Catalunya pel periodista Joan Tapia.

Al enjuiciar los fallos de un Gobierno socialista, en España la regla es acusarle de poco socialista. Pasó con Felipe González y ahora, tras la brutal derrota del 20-M, resurge la tesis del «giro a la izquierda». Pero es solo fruto de la fe del dogmático. Lo primero debe ser estudiar la realidad, el resultado electoral. Luego, actuar en consecuencia.
Y el análisis indica el error de la tesis del «giro a la izquierda». Hay una primera lectura fácil: Cayo Lara ha saltado de dos a 11 escaños. Pero, seamos serios, el PSOE ha perdido 59 diputados, no 11. Un total de 4.300.000 votos socialistas se han extraviado y, de ellos, un máximo de 711.000 (solo el 16,4%) han ido a IU (es lo que gana Lara). Si añadimos los 215.000 votos de Equo (que se presentaba por primera vez) y los 96.000 de aumento de Compromís (en Valencia), hay una huida a la izquierda de poco más de un millón de votos, exactamente el 24% del total.

Veamos lo que sucede con el 76% restante. A la UPyD de Rosa Díez han ido 834.000 (el 19,3%), más que a IU, pero sería estúpido concluir que el PSOE debe abrazar el nacionalismo español. Sobre todo porque 235.000 (el 5,4%) han ido al catalanismo de CiU, que solo se presenta en Catalunya. Y el PP ha recibido 552.000 votos (el 12,7%). Se puede concluir, pues, que la pérdida hacia la derecha (PP, UPyD y CiU) ha sido de 1,6 millones de votos. El PSOE ha sido más abandonado por la derecha (37,4%) que por la izquierda (24%). Pero no es correcto abogar por el «giro a la derecha».
Porque ha habido muchos votos (el 39%) que se han evaporado entre la abstención, el voto nulo y candidaturas sin escaños. Es aventurado deducir su inclinación. Lo que se debe concluir es que el PSOE ha perdido porque no ha convencido a una franja de sus electores más a la izquierda, ni a otros más centristas, ni a unos terceros mediopensionistas. Ha seducido menos y ha perdido encanto en todas direcciones. Desde el PP a IU y desde CiU a UPyD. Pero ello no puede implicar hacerse conservador, marxista, nacionalista español o nacionalista catalán, sino elaborar un discurso coherente que convenza y seduzca.
Veamos Catalunya. La provincia de Barcelona, la más de izquierdas. Panorama similar. El PSC pierde la friolera de 583.000 votos. Y 81.242 van a ICV, encabezada por Joan Coscubiela, muy buen candidato para la izquierda pues fue líder de CCOO. Pero casi los mismos votos (76.489) van a la lista del PPC y el doble (161.000) a la del democristiano Duran Lleida. Tampoco se trata de girar al vaticanismo. Porque hay 264.000 votos (el 45% de la pérdida) que se han evaporado en diversas direcciones: abstención, voto en blanco, Plataforma per Catalunya, escaños en blanco, animalistas, piratas, anticapitalistas y otros.
La conclusión es la misma. El PSOE y el PSC han perdido no por gobernar a la derecha, sino porque no han convencido. Porque no han explicado bien la política de ajuste de mayo del 2010 y no la han defendido con valor. ¿Cómo puede ser que una política inevitable (ahora Rajoy la seguirá), pero poco popular, se adopte sin que Zapatero se moleste en ir –ni una vez– a TVE a explicarla y a defenderla con uñas y dientes? Y si Zapatero no la supo defender, cómo iba a hacerlo Rubalcaba, que se limitó a avalarla, pero lanzó el mensaje, implícito, de que no le gustaba. ¿Cómo puede ser que al presentar el programa económico esté Carlos Solchaga, pero falte Elena Salgado? Si la política económica no era correcta, Salgado debía haber sido destituida. Y si era la acertada, por inevitable, no puede montarse una campaña ocultándola. La falta de convicción genera rechazo. No es un problema de comunicación (que también), es ignorar el título de aquel libro de un socialista catalán, Rafael Campalans (que colaboró con Prat de la Riba en la Mancomunitat):  Política vol dir pedagogia.
Educar. Explicar. Debatir. Convencer. Claro que el márketing ayuda, pero creer que explicar políticas es menos rentable que exhibir el cheque bebé (que luego se anula) o que el reportaje de Vogue sobre el vestuario de María Teresa Fernández de la Vega y las flamantes ministras del 2004, es una falta de sentido común.

Un Gobierno y un partido deben tener la coherencia y la seriedad de defender a fondo las políticas realizadas. Y cuanto más atacadas hayan sido, más. En caso contrario, pierden credibilidad y su apoyo se agrieta. Ahí está lo sucedido en Catalunya. Artur Mas y Duran Lleida han defendido sus recortes (cierto que han retrasado algunos y han callado lo del impuesto de sucesiones) y han ganado seis diputados y muchos votos.
Ya oigo la reconvención. Una cosa es el voto de la clase media, con sanidad privada y escuela concertada, y otro el de la clase trabajadora que sufre los recortes. Vale, pero Catalunya es muy pequeña y los 235.000 votos que han engordado a CiU vienen, en su gran mayoría, de antiguos electores socialistas.
La socialdemocracia no es un dogma inamovible. Fue el fruto del pacto variable de los partidos socialistas con la realidad. Y esos partidos dejarán de contar si renuncian a entender la nueva (a veces áspera) realidad del segundo decenio del siglo XXI.

martes, 22 de noviembre de 2011

No nos vencerán las dificultades...


Decía Willy Brandt que No nos vencerán las dificultades sino nuestra resignación”. Una frase apropiada para después de las elecciones del domingo, donde la moral de muchos socialistas ha caído por los suelos, después de ver una España teñida de azul.
Pero somos muchos los que no nos resignaremos y seguiremos luchando por aquello en lo que creemos, por los valores que un día nos impulsó a militar o simpatizar con un partido centenario, protagonista de la historia moderna de nuestro país y sobre todo en la etapa democrática.
En más de cien años de historia, nuestro partido ha sabido sobreponerse a las dificultades, algunas más complicadas que las actuales, y sin duda, lo hará, porque nuestro país necesita un partido de izquierdas fuerte, que sea capaz de hacer frente a esta derecha que sin hacer nada ha obtenido más poder del que jamás otro partido haya gozado en democracia. De hecho, ha cosechado pocos votos más que en 2008, pero ha sabido jugar la baza del desgaste del adversario por la situación económica y ha esperado a que la fruta madura cayera del árbol. Estas elecciones las ha perdido el Partido Socialista, no las ha ganado el Partido Popular.
Y esto merece una profunda reflexión. Es evidente de que los ciudadanos, hace tiempo decidieron que el Partido Socialista pagara la factura de la grave crisis. Y con las elecciones del domingo se cierra el ciclo, en el cual, se le ha desposeído prácticamente de todo el poder que tenía. La evidencia de que esta crisis no afecta sólo a España no ha sido suficiente para que la ciudadanía castigue a quien considera responsable de la situación, a pesar de que otros países han sido intervenidos o suplantados sus gobiernos por tecnócratas. España ha salvado los muebles con dignidad, haciendo ajustes difíciles pero salvaguardando el estado del bienestar. Una política seria y responsable, reconocida por el resto de países, y que en España no tardará en reconocerse.
El Partido Socialista ha de cambiar de estrategia, de líderes y renovar las ideas, conectando con los problemas de los ciudadanos, que lo están demandando para volver a otorgar su confianza. Y es por ello que el domingo, estas personas, o no fueron a votar o votaron a otras opciones, pero no al PP. Hemos de volver a atraer a todos estos votantes, con mensajes claros, sin ambigüedades, recuperando valores que son muy nuestros, como la solidaridad y la justicia social, y explicar la realidad tal y como es, que avanza más deprisa de lo que a veces podemos asimilar, tratando a los ciudadanos como personas maduras, con capacidad de entender los problemas, para después solicitar su ayuda, con objetivos claros.
Seguramente es esto lo que los ciudadanos han valorado de CiU, que a pesar de iniciar una política de recortes en algunos servicios básicos, han obtenido unos excelentes resultados, seguramente porque los ciudadanos han visto decisión y horizonte en las propuestas, aunque no gusten. No se sienten engañados. En estos momentos no valen las medias tintas, el ciudadano demanda claridad y que sus gobernantes tomen decisiones y sean responsables.
Otros, en cambio, con el afán de defenestrar a los socialistas del poder, votando otras opciones, aún sin querer, han puesto en manos de un solo partido tanto poder que espero que no se tengan que arrepentir en el futuro.
Por eso, ahora más si cabe, me siento orgulloso de defender mis ideas. Aquellas que me impulsan a luchar, por ejemplo, contra todos aquellos que pretendan, algún día,  que un niño no tenga en este país las mismas oportunidades de desarrollar su inteligencia por el hecho de haber nacido en una familia humilde. Siempre me tendrá enfrente.
Tenemos la oportunidad de debatir todo esto y muchas cosas más en el congreso que celebraremos dentro de tres semanas. No podemos defraudar a tantas personas que tienen puestas sus esperanzas en nosotros.
Quiero expresar también mi emoción y el estímulo que me produce que, ante una situación tan adversa, más personas que nunca decidieran colaborar con el PSC en las elecciones del domingo, haciendo de apoderados del partido. Una reacción que demuestra la grandeza de estas personas que acuden a ayudar cuando más se necesita. Tenemos mucho que aprender de los gestos simples.
Y por último, infinitas gracias a todos los vecinos y vecinas de Ripollet que una vez más han confiado en nosotros. Hemos sido la fuerza más votada con diferencia. Hemos ganado en 40 de las 41 mesas electorales. Por todos ellos y por tantas personas que no pierden la esperanza y esperan de nosotros argumentos para volver a votarnos, merece la pena seguir luchando.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cuando la transparencia se convierte en manipulación


Apelando a un ejercicio de transparencia, el grupo político del Colectivo Obrero Popular (COP), grupo de oposición en el Ayuntamiento de Ripollet, ha insertado dos hojas de publicidad en la Revista de Ripollet de esta semana, que contienen una relación con las asignaciones del alcalde y del resto de concejales del Ayuntamiento, y también algunos comentarios que pretenden ser aclaratorios.
Un ejercicio de transparencia que tiene poco mérito, puesto que los datos a los que hacen referencia son públicos, aprobados en el Pleno municipal, y que ya fueron publicados hace algo más de cuatro meses por la propia Revista de Ripollet.
Flaco favor hacemos a la transparencia, a la democracia, y de paso, a la credibilidad en la política y los políticos, cuando apelando a la transparencia generamos confusión y trasladamos datos erróneos o manipulados. El hecho de tener que contradecir los datos publicados es perverso, porque el ciudadano lo percibe con cierta confusión. Y es esta confusión la que beneficia al COP, sobre todo si se habla de temas tan sensibles para la ciudadanía en unos momentos tan delicados como los actuales.
La manipulación de las cifras que aporta el COP consiste en utilizar diferentes baremos entre unos datos y otros, incluir las aportaciones empresariales al salario bruto, utilizando la famosa letra pequeña para hacer aclaraciones. Estos datos quedan en evidencia simplemente contrastándolos con los datos que la misma Revista de Ripollet publicó el 1 de julio de 2011 en su número 692. 
Creo que no hay que añadir nada más. La transparencia fue ejercida en su momento por el gobierno municipal y trasladada a los ciudadanos  a través de este medio de comunicación local. Recomiendo leer los comentarios periodísticos sobre la comparación de las asignaciones de Ripollet con otros municipios.
Mención aparte merecen otras afirmaciones. Dicen los del COP que “el alcalde tiene una persona de confianza contratada por el Ayuntamiento”. Lo que no dicen los del COP es que la persona que ejerce de secretaria de alcaldía es funcionaria del Patronat Municipal de Cultura. Por lo tanto, el Ayuntamiento de Ripollet no tiene cargos de confianza contratados. También en este aspecto se pueden hacer comparaciones con cualquier otro municipio.
Y también, en un alarde de pretendida honradez, se dice en el panfleto que los concejales del COP no perciben la cantidad asignada por el Ayuntamiento porque la destinan a campañas y el mantenimiento de la sede. Como si a los demás partidos nos pagaran los gastos de las campañas y el mantenimiento de las sedes. Pero los del COP no han sido transparentes del todo, porque se les ha olvidado decirles a los ciudadanos que su grupo tiene una asignación mensual del Ayuntamiento de 798 euros. Una cantidad que cobran todos los grupos municipales en función de una cantidad fija igual para todos y otra variable en función del número de concejales de cada grupo (también está explicado en el artículo de la Revista de Ripollet). Si los del COP utilizan las asignaciones de los concejales para hacer campañas y mantener su sede ¿para qué utilizan la asignación de Grupo, si está pensada justamente para eso?
También se les ha olvidado decir en su panfleto que este mandato recién estrenado, habiéndose incorporado el grupo de ICV al Pleno, los gastos destinados a salarios, asistencias y asignaciones es menor que los últimos cuatro años, debido a una rebaja del 8% en el salario del alcalde, un 6% en los tenientes de alcalde, un 33% en las asistencias a los Plenos, entre otros. Esto significa que la propuesta que propuso y aprobó el equipo de gobierno municipal es austera y acorde con los tiempos que vivimos. Estos datos también forman parte de la transparencia y es importante que los conozcan nuestros vecinos.
Es curioso que esta información, así como la valoración del pacto de gobierno (PSC-CiU) llegue con cinco meses de retraso. O bien los del COP trabajan a cámara lenta o son unos oportunistas manipulando datos públicos en plena campaña electoral.
No deja de ser una forma marrullera de hacer política.